MĂrame aĂșn. CreciĂł musgo en mis labios y en los inviernos crudos me visita la nieve. SiĂ©ntate, viajero, a mi lado. Cuando la lluvia arranca plateadas coronas de la piedra y silenciosa en el ciprĂ©s muere la tarde, sĂłlo de ti me acuerdo.
E. D. | Andrés Trapiello















