Cuando escuchamos sobre la epilepsia, lo primero que generalmente pensamos es en convulsiones, pero este tema es mucho más que eso.
La epilepsia es una enfermedad cerebral no transmisible, crónica, y afecta a personas de todas las edades, en todo el mundo; aproximadamente 50 millones de personas la padecen, lo que la convierte en uno de los trastornos neurológicos más comunes.
Se define como la ocurrencia transitoria de síntomas y/o signos causados por una actividad neuronal cerebral sincrónica, es decir, que se presenta al mismo tiempo, que es anormal y excesiva. Incluye una serie de trastornos cerebrales, complejos, crónicos y se caracteriza por crisis recurrentes, no-provocadas.
Para realizar el diagnóstico es necesaria una historia clínica completa, así como un examen físico que comprenda una evaluación detallada del cerebro y del sistema nervioso. Algunos de los estudios de laboratorio requeridos son la biometría hemática, química sanguínea, electrolitos séricos (incluyendo calcio y magnesio), perfil hepático. Claro que eso no es todo, pues se necesitan estudios de neuroimagen caminados a identificar alguna lesión estructural cerebral, incluyendo a la tomografía computarizada, resonancia magnética, tomografía de fotón único (SPECT, estudio que determina el flujo sanguíneo cerebral ya sea durante crisis -ictal- o en el periodo entre ellas -interictal-) y tomografía por emisión de positrones (PET, la cual determina el metabolismo cerebral, habitualmente se realiza de manera interictal).
También se requiere un análisis de la actividad eléctrica cerebral que incluye al electroencefalograma y cualquier otro medio disponible como Video EEG, MagnetoEEG, electrocorticografía, etc.
Otro tipo de estudios importantes son la pruebas psicológicas y neuropsicológicas que servirán tanto durante el proceso de diagnóstico como posterior a él. Los aspectos más importantes a considerar en este punto son:
El estado cognitivo global
Entrando al tema del tratamiento , prácticamente podríamos dividirlo en dos: medicamentos o cirugía. Claro que la intervención neuropsicológico es importante, sin embargo, en general se aplica como apoyo de los dos anteriores para intentar recuperar, preservar o mejorar las capacidades cognitivas y psicosociales que se ven afectadas por las crisis epilépticas.
Los medicamentos para prevenir las convulsiones, llamados anticonvulsivos o medicamentos antiepilépticos, en algunos artículos puedes encontrarlos como FAE.
La prescripción de FAE dependerá del tipo de epilepsia que tiene el paciente. Algunos de ellos pueden ser la fenitoína, carbamazepina, levetiracetam, gabapentina, pregabalina, tiagabina y un largo etcétera.
Los casos en que no hay mejoría después de haber probado 2 o 3 medicamentos anticonvulsivos por un lapso aproximado de un año se denomina "epilepsia resistente al tratamiento". En este caso, el médico puede recomendar una cirugía. Hay procedimientos de tipo curativo como la resección de la zona epileptógena, hemisferectomía o hemisferotomía y paliativos, que ayudan a disminuir el número de crisis, como la estimulación del nervio vago, estimulación del nervio trigémino, estimulación subdural, estimulación cerebral profunda, callosotomía, etc.
En términos generales, el pronóstico de la epilepsia es bueno. Diversos estudios muestran que la probabilidad de que un paciente con epilepsia permanezca sin ninguna crisis durante al menos dos años mientras toma el tratamiento se encuentra en torno al 80-90%, tanto para niños como para adultos. Pero llegar a este punto puede tomar varios años y ser necesario probar más de un fármaco antiepiléptico.
Visita blogspot para leer más al respecto y escucha este tema en cualquiera de las plataformas:
http://miespaciosinaptico.blogspot.com/2020/11/epilepsia-aspectos-basicos-para-una.html
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https://radiopublic.com/espacio-sinptico-8jda4v
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Con cariño para @la-chica-que-vive-medicada