Una máxima para aplicar a nuestro día a día
"Cada uno es heredero de sí mismo, escribió Rabelais refiriéndose a las calendas griegas. Pues bien, hemos llegado a ellas. Ahora nada es como era. Ahora se nos plantea el gran problema: estamos solos y hemos de elegir. Somos, en teoría, libres; somos, en teoría: amos de nuestro destino; tenemos que buscar nuestra propia identidad a través de nuestras particulares experiencias. Tal es nuestra necesidad primera; ser uno mismo. Y es mejor que lo seamos sin auxilios ajenos, tan mediatizadores. Ser uno mismo y ser feliz: qué provecto de vida. Quizá la fuente de la felicidad, si es que la tiene, esté en nuestro interior. Quizá consista en preservar el propio yo, no otro, y no en ser nunca otro por bueno que parezca. Quizá consista en aceptarse reflexiva y dócilmente como se es, y desplegarse".
Esta es una frase de Antonio Gala que aparece en su libro Ahora hablaré de mí (2000), donde cuenta su autobiografía. En ella, el autor reflexiona sobre la importancia de ser fiel a uno mismo y de buscar la felicidad en el propio ser, sin dejarse influir por los demás ni por las circunstancias. Es una frase que invita a la libertad, a la responsabilidad y a la autoestima.















