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cartera perdida, cartera recuperada
El viernes pasado perdí mi cartera.
Es una cartera sencilla, negra de piel sintética, delgada, sin marca.
El viernes pasado fuimos a con un licenciado a ver unos asuntos, andabamos en la camioneta de mi madre: mi hermano, cuñada, bebé, madre y yo.
Yo traía mi mochila donde traía el folder con unos documentos que requería el lic. y lo esencial de mi día, cartera, agenda, libro, cartuchera, entre otras cosas. Hasta un recipiente con melón traía como lunch.
Hicimos varias cosas ese día, entre varias, yo saqué la cartera de mi mochila, andando mi madre y yo, para ir a la tiendita a comprar una bolsa de papas, porque viernes de papas con salsa y limón.
Yo recuerdo que no la dejé ni en la tiendita, mi cartera no la solté hasta que me volví a subir a la camioneta, y la solté para agarrar a Twiny que se quedó con mi madre mientras yo me bajaba.
Al llegar a casa de mi madre, yo me bajé con Twiny para que hiciera del baño, y como corrió a la calle, pues ahí fui corriendo detrás de ella. Dejé mi mochila en la camioneta con la intención de bajarla ya que me fuera a mi casa. Por lo que no tomé en cuenta que la cartera había quedado fuera de mi mochila, pero en la camioneta.
Y así fue, después de convivir con el sobrino, la hermana, mi madre, tomé a Twiny para salir, agarré mi mochila de la camioneta y nunca me acordé de que mi cartera había quedado afuera de la mochila.
Esa noche le dije a mi madre que me hiciera cita con el nutriologo para el sábado siguiente. Quedó la cita para el día sig. por la tarde. Mi madre me dijo cuanto sería de la cita.
Al día siguiente, para no cargar con la mochila, hago cambio de mis cosas a una bolsa más practica. , y al no ver la cartera, no agarré el dinero para el dr. pero no me percato de que me falta la cartera. Hasta que llego a casa de mi madre y me pregunta que si traigo dinero, en eso caigo en la cuenta de que no agarré dinero, en eso reviso mi bolsa para sacar mi cartera a ver cuanto traigo en ella, me doy cuenta que no está mi cartera y por eso no agarré dinero. Mi madre hizo gesto de "Ay Ariandita!" y me hizo el favor de prestarme.
Fuimos al dr. nutriólogo, salimos, nos fuimos al negocio. Y en mi mente traía más lo que me había dicho el dr, que el pendiente de mi cartera.
Me imaginé que por ser negra mi mochila, y ser negra la cartera, de seguro no la agarré porque se me perdió entre otras cosas que traía en la mochila. Por la noche di una revisada rápida en la camioneta de mi madre, pensando que tal vez se haya salido cuando me cambié para atrás. Pero no vi nada.
Cuando regresé a mi casa, revisé mi mochila, no estaba la cartera, me dije: de seguro la dejé en la oficina cuando cambié el billete. Así lo dejé.
El domingo hice cosas en mi casa, no salí, no ocupé dinero, y confiaba que la había dejado en la oficina, nunca me acordé de lo que hice el viernes en la noche.
El lunes llegué a la oficina confiando que estaría en la oficina, no estaba, entonces buscaría otra vez en casa de mi madre y en su camioneta de nuevo.
La busqué en la camioneta, pero como la deja pegada a la pared -porque anda sola comúnmente- pues abrí su puerta, la busqué en medio de los asientos, abajo de sus asientos, nada. Busqué en mi carro, tampoco. Esa tarde mi madre cambió su camioneta por la pickup de la bodega para traer a mi abuelito y atrás, en el cajón la jaula con su perra pastor alemán.
Esa misma tarde, yo pedí a mi hermano que le preguntara al licenciado con el que fuimos el viernes a ver si de casualidad no la había dejado ahí, yo estaba 99% segura que mi cartera no salió ahí. Pero por alguna equivocación mía, más valía preguntar.
Más tarde, andando con mi hermano y cuñada mi mente se actualizó y recordó que más hicimos la tarde del viernes. Llegamos a casa de mi madre, ahí le conté a mi madre lo que había recordado recién, sobre que fuimos a comprar papas y yo las pagué. Pero que nunca solté mi monedero. Por lo tanto, no lo dejé en el mostrador de la tiendita, ni lo tiré al subirme a la camioneta.
Como mi madre había dejado la camioneta en la bodega cuando la cambio por la pickup, no pude revisar de nuevo ese día.
Al día siguiente, el martes, como todos los días escribí mis agradecimientos y pedí a Dios que me ayudara a encontrar mi cartera, porque sabía que no la había olvidado o tirado en algún lugar público.
Cuando hacía mis huevitos para desayunar, no encontré el salero para ponerles sal. Lo busqué en la alacena, y hasta en el refri, pero no lo encontré, no me preocupé, le puse de otra sal que tenía con ajo. Y al sentarme a desayunar con mi vista hacia la televisión, vi que el salero estaba junto al televisor, no recuerdo que hice para dejarlo allá. El chiste es que encontrar el salero desde otro punto de vista, me hizo darme cuenta que me faltaba buscar el monedero desde otra perspectiva, de una manera diferente.
Por la tarde que fui a comer a casa de mi madre, cuando llegué no estaba ella, pero estaba mi cuñada y sobrino, me entretuve con ellos; de rato llegó mi madre y me pidió que bajara de favor unas cosas de la camioneta, (ya traía la suya). Me acordé de la lección de la mañana con el salero, y como estaba estacionada en la banqueta, la primera puerta que abrí fue la del copiloto, y oh, sorpresa! ahí estaba mi bendita cartera, junto al asiento, bajo los controles para mover el asiento.
Cuantas veces no se abrió y cerró esa puerta entre el viernes y el martes. Y mi cartera ahí se quedó quieta, camuflajeada con el asiento.
Mi asombro con todo esto, es que el salero me enseñó de alguna manera cómo buscar la cartera. Dios a través del salero, me enseñó cómo encontrar la cartera.
Yo sabía que soy distraída pero no tonta para perder tan fácil mi monedero, no soy tan tonta para dejarla en un lugar público.
Hace años, cuando salí con una amiga, fuimos a casa de una amiga suya, estuvimos en la banqueta platicando, no sé porque traía la cartera sola. Nos subimos al carro, creo fuimos a comprar alcohol, o no recuerdo bien. Y al volver de nuevo a la casa de la amiga, mi cartera estaba en la calle, en el canalito que queda entre la calle y la banqueta de ese tipo de calles. Esa cartera la sigo teniendo, si hablara, contaría muchas cosas por las que pasó.
Entonces, ahora que soy mas atenta a mis cosas, sé que no puedo perderlas tan fácilmente. Soy cuidadosa con mis cosas, y más si me han costado.
flexeando
Carterita BOLSO tejido con CORDÓN a Crochet.

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Mola 🦇