Memories. Somehow I found my blog post from my 2014 Bear 100 race... 😂 Wow. The rain is giving me flashbacks I guess! #tbt #bear100 #2014bear #wmwranglers #getoutside #lifeisbeautiful #muddymess #trailandultra PC: pacer and brother @dorsimus

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Memories. Somehow I found my blog post from my 2014 Bear 100 race... 😂 Wow. The rain is giving me flashbacks I guess! #tbt #bear100 #2014bear #wmwranglers #getoutside #lifeisbeautiful #muddymess #trailandultra PC: pacer and brother @dorsimus

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Bear 100_Big girls don´t cry ;)
Siempre me gusta empezar mis textos con alguna frase de esas que te llegan de un momento a otro y sientes que comulgan con el momento que vives; bueno, pues que sigan las bonitas costumbres XD…
“100 millas no es tan lejos” diría el gran Karl Metzl. La primera vez que la vi esta frase posteada no entendía bien el significado, y la notaba algo brava; después de ayer, por ahí de la milla 80 pensaba que efectivamente, 100 millas no es tan lejos, apenas uno se alcanza a re-descubrir así mismo.
Hace poco más de un mes teñí en mi cabeza la imagen de cruzar de nuevo la meta en Leadville; quien me ha leído, sabe lo que representaba para mi, y que por motivos de salud y “n”cosas no pudo ser así.
Durante un par de días sentía que en mi había muchas preguntas sin respuesta, y me preguntaba porque un sueño no es cumplido cuando luchaste por tanto por él, y sabía que detrás de todo esto, como siempre, había que descubrir el significado. La tristeza no se mitiga si no con resultados, y a mi no me gusta la gente que está a la espera de criticar sueños ajenos, a mi me gusta la gente que crea, que se apasiona y se enajena por una meta y que además de eso, lucha por ella, así que habría que empezar por volver a ser esa persona.
La decisión de correr las 100 millas de Bear nació de ahí, de mi profundo deseo de lucha, de una noche más en las montañas, de mi hambre de soledad y de mis simples ganas de hacer lo que me viene en gana cuando pienso y estoy segura de poder hacerlo.
Bear “una de las carreras más hermosas y duras de Estados Unidos” decían las páginas que encontraba en la red; y ahí me tienen despejando tristeza, instando ensueños y queriendo “mordisquear el mundo” como diría Steve Jobs.
Bear es una carrera de 100 millas (161km sin parar) va de punto a punto, empezando en Logan UT y terminando en Fish Haven, Idaho, con 21,986 ft (6,701 m) de desnivel positivo, y un promedio de elevación de 7,700 ft (2,300 m).
Y ahí me tienen una vez más parada en la línea de salida, con cara de circunstancia y el corazón palpitando fuerte de emoción, miedo y agallas.
Debo decir que cometí el error de no informarme bien de las condiciones climáticas de la carrera, en las fotos todo se veía con sol y tranquilo, bueno pues cuando llegamos a Logan no paraba de llover y al platicar con el co-director de la carrera me decía que esperaban nevadas, lluvia y mucho frío por la noche. Obvio puse mi cara de “no pasa nada”, aunque por dentro mi, los nervios boca arriba, aplazando mis ganas de volver el estómago.
Por supuesto corrí a dejar mis drop bags, fui al registro, a la plática y de ahí a una tienda a cambiar el outfit que tenía preparado.
Desde el inicio y como podrán ver en la gráfica empezamos con ascenso bastante duro; el amanecer me llego en la punta de la primera montaña, un frío endemoniado, empezó a nevar y el espectáculo fue majestuoso, los pinos cubiertos de nieve, la neblina saliendo del centro de las montañas como sí fuera a incendiarse, los contrastes del cielo… En fin, hubo un momento en el primer descenso donde iba completamente sola, divirtiéndome como enana y asegurando una vez más que Dios estaba ahí y que Él me había encaminado a esta nueva experiencia. Tramos llenos de árboles de colores cobrizos, naranjas, rosas; hojas tronando a mi paso y yo con una profunda curiosidad de que tanto me esperaba, si no dejaba de sorprenderme en cada paso.
Hubo de todo… gritos de “vamos México” en las estaciones al ver mi bandera pegada en mi mochila, que hacia que se me enchinara la piel de emoción; amigos nuevos, ratos de silencio y soledad acompañada con mis pláticas con Dios en verdad dando gracias y dejándole claro que esa noche Él, la luna, y yo teníamos una cita que aplazamos, porque simplemente fue su capricho buscar otro lugar, y otro momento para que fuera de lo más perfecto.
Los ojos se me llenaban de lágrimas de vez en vez por tanta emoción, el esfuerzo constante, el anhelo de querer ver a bebe y a mis papas en la meta, en fin.
Subidas en extremo demandantes, bajadas que te daban para planear toda tu vida. Imágenes que te hacían abrir tanto los ojos como un recién nacido explorando el mundo.
Y yo muerta de ganas de ver a Ruben en la milla 50, él llegaba a Utah ese mismo viernes y de ahí se iba a la carrera, y dentro de mi sabía que me iba a querer ver antes del km 80 porque no iba a aguantar estar preocupado, y así fue :) me dio gusto saber que no estaba equivocada, sentir sus brazos y de cierta forma saber que estaba él me daba la seguridad de cumplir el objetivo. Compartimos la noche, un cielo plagado de estrellas y pláticas de esas que otros toman en un café, y que nosotros estructuramos mientras maniobramos en nuestra zona de juegos, nuestras montañas.
Dicen que el corazón tiene más cuartos que un hotel de prostitutas, sólo que del mío una vez que alguien entra no sale fácilmente, cada ciertos kilómetros recordaba a todos los que tienen una parte reservada en el, mi mamá y papá que apoyan mis locuras y que me han dado el ejemplo y la guía para buscar hasta el cansancio lograr mis sueños; esos Guts, únicos en tener hambre de más y que han sido excelentes amigos, mis amigas del trabajo con incondicional apoyo, esos Salvajes a los que les he absorbido infinidad de aprendizajes; y por supuesto mi bebe. Cada uno de ellos, cada uno de sus recuerdos me daba el impulso para ir aventando pasos llena de ganas.
Sin duda esta carrera ha sido la más dura de mi vida, tramos donde la tierra parecía chapopote y en las subidas se te quedaban los tenis; los tramos de irte congelando y tratando de controlar tus pasos en un terreno para mi nuevo porque el hielo formaba una capa bastante resbalosa en la tierra; o esos momentos de los kilometros finales donde asegurabas que solo faltaba una bajada y te encontrabas con subidas empinadas que te hacían querer llorar de rabia… “Así es esto y tu lo sabes, pero puedes con esto, tu puedes hacerlo”.
En cuanto a lesiones y dolores, bueno dices que no les cuentes a otro tus dolores de parto, MUESTRALES AL NIÑO! XD 31 horas 22 minutos fue el total, y el final soñado, entrar a la meta con mi bandera; con mi bebe, que me esperaba de la meta; con mi keniano, ver los ojos de orgullo de mamá y de papá… Sentir el corazón regocijado queriendo acostarse en el pasto y dar de vueltas.
Así qué hoy la escena es parecida a la de hace aproximadamente un mes, las montañas detrás del carro que nos lleva al aeropuerto, pero esta vez con una sonrisa, el orgullo de lo que se logró, con la satisfacción de mantener la lucha, con el anhelo de nuevas metas, y con bebe jugando con una hebilla y una placa de una meta prometida.
Sólo Dios sabe porque hace las cosas pero le agradezco infinitamente por esta nueva aventura y claro que sí, por darme mi revancha XD.
Las niñas grandes no lloran, eso es lo que aprendí ahora, tenemos que luchar constantemente, tener hambre insaciable y dejar para otros las lástimas y lamentos, dejar de sufrir porque algo no salió y ponerse las pilas para que después algún día todas estas historias sean leídas a un costado de una cuna y te vuelvas la heroína de quien realmente importa, y sigan tu ejemplo, construir sueños y hacerlos; porque así como yo al día de hoy, tendrá el apoyo y los brazos para llorar una derrota y festejar las nuevas victorias.
Pues bien como diría Finzi Pasca,y en unas cuantas horas “me levanto y veo a México allá afuera, que felicidad”, de vuelta a casa.
Nos seguimos leyendo.
#bear100 #ultrarunning #utah