La carta sin nombre
En el tarot, el arcano número trece o XIII, se refiere a la carta de la muerte, también conocido como el arcano sin nombre. La carta muestra a un jinete esquelético con armadura llevando una bandera de la rosa blanca de York. Al rededor del caballo blanco se encuentran otros personajes de los arcanos mayores, el emperador tirado en el piso como si hubiese sido vencido en batalla; el niño del arcano del sol, la mujer de la fuerza y el papa pidiendo clemencia frente a la muerte. En el fondo tenemos un río separando a la situación de foco y lo que podemos suponer un reino o pueblo encima de acantilado, donde atrás se ve el sol salir entre dos torres; y en el río podemos ver un barco pasando por este.
La rosa blanca de York en la bandera viene de la iconografía cristiana en el cual representa la pureza e inocencia. La rosa heráldica se usaban comúnmente en escudos ingleses, en la guerra de las rosas y luego como icono del jacobinismo. Pero volviendo al cristianismo, ya que la artista, Pamela Colman Smith, estaba en el proceso de conversión al cristianismo cuando se ilustró este mazo; se le asocia con la virgen María y su pureza. Su color blanco en los pétalos representa la luz, también demostrando la alegría y gloria, y la paz que brinda. En la psicología del color, este color se asocia con la neutralidad, apertura, limpieza y renovación; por eso es muy usada en espacios de relajación.
El caballo blanco y la armadura son lo primero en que nos fijamos en la carta, el blanco del animal se le asocia con la pureza y la fuerza, era asociado con héroes y el fin de los tiempos difíciles. Con la armadura se muestra que es imparable, no es posible detener y denota un carácter militar. Nos puede hacer recordar a uno de los cuatro jinetes del apocalipsis, que llevaba a la conquista o pestilencia, aunque en el libro de revelaciones, Cristo baja desde el cielo en un caballo blanco para declarar guerra.
Los personajes en el piso representan que el cambio va a venir por todos, no importa tu posición o estado. No importa si estás en una etapa de éxito y felicidad como el arcano del sol, si sos una persona que está controlando sus peores aspectos como la fuerza, si tenes una fé como el papa, o posición de poder como el emperador. Los ciclos van a terminar y va a venir algo nuevo, sea como lo lleves en tu alma, la muerte te va a confrontar en algún momento.
El sol entre las dos torres demuestra que no todo malo, después de que termina algo, otra cosa va a empezar. La frase conocida de después de la tormenta sale el sol. Pero primero, para pasar a la luz, hay que enfrentarse al cambio y afrontar a la muerte.
El barco confirma que hay un camino a esa luz, a pesar de ser diminuto y muchas veces se tome por alto, el río y el barco nos va a llevar al reino con el sol saliente, si somos capaces de enfrentar y pasar al jinete, podemos subirnos al barco, pero solo si nos damos cuenta de que está ahí.
Si nos vamos con asociaciones externas al tarot y su simbolismo, el signo escorpio, la piedra de turmalina negra y el número cuatro con la numerología.
Para resumir, la carta de la muerte representa el fin de ciclos, los cambios significativos que suceden en la vida y el perder de las cosas, ya sean buenas o malas, para dar paso a nuevas etapas de tu vida, como una mariposa. El arcano nos enseña sobre la perdida y el dejar ir, el no aferrarnos de cosas que ya no están, sino subirnos al barco para ver donde nos va a llevar y dejar el lugar en el que estábamos.
En reversa, nos muestra el miedo al cambio, quedándonos en un limbo porque lo que se perdió ya no se puede conseguir devuelta. Puede que no hayamos visto ese barco y no sepamos donde ir, quedándonos estancados en la destrucción y cenizas de los que alguna vez hubo, perdiendo la esperanza y deprimiéndonos.















