(...) Pero más si tu cuerpo en mi amor se concreta, de una herencia celeste suavísimo albacea. Mucho más cuando carne de mi carne te entregas y ante tus labios pálidas son todas las anémonas, si luna, porque clara; si mar, porque serena; si vegetal, por ser prisión para la estrella.
A ti, siempre alegría | Antonio Carvajal
















