Abracemos con cariño, respeto y amabilidad a lo que somos ahorita, necesitamos de nosotros mismos para sanar, estar en calma y con el alma en paz.
Si son difíciles estos momentos, abrazate. Si la tormenta nos empapa y amenaza con desestabilizar nuestra mente, abrazate. Si te atacan, juzgan y amenazan, abrazate y aléjate de lo que te hace daño. Si los días son de llanto, tristeza y dolor; abrazate. Si tu corazón lo destrozaron, quebraron o mancillaron, abrazate. Si no encuentras la armonía, si los sueños te abandonaron y la sonrisa se ha esfumado; abrazate. Abrazate siempre porque es necesario, porque tú amor propio siempre cura, porque mereces estar bien.
Leregi Renga













