Veinticuatro horas sin poder dormir
Faltan treinta y dos minutos para que cumpla
Este agotamiento, la herida renga
ecuménica en el llanto que no deja su río y no es un chiquillo silencioso aunque parezca,
conmueve por dentro el dolor quiere soplar hacia afuera, tal vez así no duela más tal vez así duerma al dolor de frente
de mi frente mimosa con flequillo. Dorsal del corazón
Cerro cervical de mi voz. Garganta renga fogonal herido machaque de luna angosta (chirriante) su angustia trepadora acribillante langosta.
Si el estrés traduce todo este conglomerado de estrellas de dolor y temor. En los sueños indago el placer que reconmueve el amor real verdadero cuidadoso de su sexo en el pasado residual del presente, he despertado buscando un placer remoto que afibrile al dolor que lo acompañe
"Gracias Iara, por preguntar", me confirma este marco en el desamparo silvestre en que anduve sin cuestionarlo, aceptando, sosteniendo, defendiéndome como la niña o la joven que hube y pude y ahora, qué hace sino rehace (sino se sobrepone) su adulta?
Siempre esperé algún uno o alguien- orientado latido. Tremendo fallo. Chirría la langosta en su garganta
Deseo dormirte dormirte dormirte cerebro mío dormirte, no más cursus por hoy de
l a n g o s t a garganta, ni pienses más mi corazón!!