( ft. koistirinas )
Con el sweater arremangado y las hebras azabache apartadas del rostro, los ojos de la fémina se ven afectados por el ácido de las cebollas que finamente pica, viéndose afectada a cerrarlos cada dos por tres en un vano intento de sacar la molestia. Sonríe no solo por haber terminado con aquello si no ante las palabras de quien tiene a sus espaldas, pasando a próxima verdura no sin antes voltear momentáneamente para verle. “Por ahora necesito que peles las papas” cuchillo en diestra es el que apunta a la bolsa donde se encuentran las susodichas previo a volver a la tabla de madera donde trabaja. “Y no te viene mal aprender un poco — no puedo venir cada vez que pierdas el número del delivery” bromea.
Husmeaba el contenido de las bolsas, fingiendo saber exactamente qué pretendía, en lugar de pedirle a la joven alguna pista sobre lo que se suponía que hiciera a continuación. No tardó en obtener lo que buscaba, esas palabras que, como si ella hubiese leído su mente, le indicaban exactamente qué hacer. “De acuerdo, no es necesario que te pongas violenta” respondió, como si el utilizar el cuchillo para indicarle qué hacer fuese alguna especie de amenaza. “¿Estás llorando?” inquirió, observándola una última vez antes de dirigir su atención hacia las papas que le había indicado. “Tienes razón, sería más fácil para todos si sólo te mudaras temporalmente hasta que regresen mis padres.”














