Pero ahora en serio, ¿quién soy?
Hoy vuelvo a escribir a peticiĂłn de mi mejor amiga. Yo habĂa enterrado este placer en lo mĂĄs profundo de mi ser, casi ni me acordaba que hubo un momento en que yo escribĂa por placer, y para colmo, me consideraba buena. No era ningĂșn CortĂĄzar ni mucho menos, solo una estudiante engreĂda que le iba bien en literatura. Sin embargo, hace años que no tocĂł este blog. No entiendo porque deje de escribir aquĂ, trate de hacerlo en papel, pero me rendĂ rĂĄpidamente, y nunca considerĂ© retomarlo. Escribir me hace sentir bien, me alegra, me organiza y le da sentido a los sentimientos que tengo tan racionalizados que a veces se ahogan y me llevan con ellos.
Si hay un problema que ha aplacado mi vida en el perĂodo que deje la escritura es el de saber quiĂ©n soy. He de decir que nunca he sido una persona concreta. Siempre he ido con las modas, con lo que hacen mis amigos, con lo que opinan mis papĂĄs. Mi personalidad y gustos son completamente moldeables a mi entorno. En los Ășltimos años, con la digitalizaciĂłn de la vida en pandemia, cada dĂa estamos mĂĄs expuestos a todo lo que nos rodea. En mĂ "para ti" de Tiktok se fue mi personalidad. Ya no sĂ© que me gusta, ya no sĂ© quiĂ©n soy. Cada dĂa estoy mĂĄs convencida que la persona que soy es la que decide el algoritmo. Mis gustos cambian cada hora, dependiendo de lo que salga en el siguiente post.
El consumismo y el capitalismos son dos claros culpables en esta situaciĂłn de crisis de mi psiquis que va mucho mĂĄs allĂĄ de no saber quĂ© ponerme todas las mañanas. Todos los dĂas me venden un ser inalcanzable, pulcro y siempre en la misma paleta de colores. Veo mi dĂa a dĂa y veo una persona rugosa, indecisa, que no sabe quĂ© estĂ©tica quiere seguir. Quiero sentir que no desperdicio el dinero cada vez que me compro una prenda nueva, pero es que lo que me gusta hoy, probablemente lo odie mañana.
No se si estoy romantizando al pasado, pero en mis recuerdos hay una niña segura de lo que se ponĂa, como hablaba, que leĂa. No se estaba constantemente comparando con todo el mundo. Ella era ella y estaba orgullosa. Espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse.
Estoy segura que ella estĂĄ escondida pero cerca de mĂ. Porque seguimos compartiendo el gusto a los beatles y el color negro, los libros de Bolaño y la polĂtica del s.XX en Venezuela. Las dos usamos converse negros, ponernos un poco de blush de mĂĄs. Ella soy yo y yo soy ella.
SĂ© que la bĂșsqueda de uno mismo en un poco como el mito de SĂsifo. Pero la quiero tanto que pienso cargar la piedra hasta la cima de la montaña una y mil veces mĂĄs.















