"Antes de la voz."
Nunca fui muy buena para hablar y creo que por eso un día me senté a escribir...
Jamás imaginé que aquella primera hoja sería el comienzo de tantas otras. Sin darme cuenta, las palabras siempre encontraban el camino de regreso y yo volvía a ellas una y otra vez, hasta que escribir dejó de ser solamente una forma de darle un lugar a todo lo que llevaba dentro y se convirtió, casi sin darme cuenta, en un hábito del alma.
Mientras escribía, también aprendía a leerme un poco mejor,..Porque hay un mundo en mi cabeza que no le tiene miedo a ser descubierto cuando escribe; al contrario, encuentra en cada palabra el valor para permanecer abierto y durante mucho tiempo, escribir fue mi manera de atravesarlo todo.
Escribía cuando la tormenta parecía no terminar, cuando la desesperación encontraba un rincón donde quedarse y también cuando la felicidad me sorprendía sin saber cómo sostenerla. Cada emoción terminaba refugiándose en el papel, porque había sentimientos que todavía no conocían el camino hacia mi voz.
Hay sentimientos que no pueden articularse vocalmente por culpa de las lágrimas, tampoco llegan a pasar por la garganta... y es más fácil darles un lugar en el papel, así tenga uno las manos un poco temblorosas. Con el tiempo descubrí que algunas emociones sí podían aprender a pronunciarse. Poco a poco empecé a decir en voz alta aquello que antes solo decía en escasas palabras, en susurros mudos o que solo era capaz de escribir.
Tal vez por eso ya no lleno tantas hojas como antes. Ya no escribo por cada tormenta que aparece, sino por aquellas que realmente dejan de mí un gran lío, tanto como la Felicidad que vivo así ambas con más intensidad cada día. Cuando vuelvo al papel, lo hago con menos frecuencia, pero con una profundidad que antes todavía no conocía.
Al final todo se hace parte de las maneras en las que logramos llevarla para sobre-vivir; hay unas que se siente más cómodas que otras. La mía, durante mucho tiempo, fue la escritura. Nunca porque quisiera esconder lo que sentía, sino porque era el único lugar donde mis emociones sabían pronunciar su propio nombre. Hoy sigue siéndolo, solo que algunas palabras todavía prefieren nacer entre las páginas antes que en la voz.
Y aunque mi voz todavía se pierda en algunos momentos del día, mis palabras siempre encuentran la manera de existir en acciones o en un papel con tinta. Permanecen en cada página, esperando ser leídas por quien sepa hacerlo despacio, pero, antes que nadie, por mí misma. Hoy lejos de los susurros mudos, celebro mi gran paso, por que la escritura siempre nos dió y dara un gran espacio.
-Katia✨️🌷











