La fascinación del asombro
Y entonces ver la vida con ojos de niña es algo que también cuido.
Como seres humanos que crecemos, que aumentamos la edad, que nos volvemos más sabios, pasa también algo, que no sé si sea netamente humano o es más bien social, cultural, y por ende aprendido, es que nos empezamos a especializar en cosas. Nos volvemos muy expertos y expertas en una sola cosa...sobre todo pasa en quienes estudian académicamente algo. Como que nos dedicamos a aprender haciendo una única cosa y buscar explicaciones de todo...como que la misma vida nos lleva allá por facilidad, por comodidad, por hábito, para no complicarnos la existencia.
Me gusta pensar que podemos disfrutar más nuestro paso por la tierra si sabemos hacer muchas cosas y eso empieza por asombrarnos constantemente de la vida misma y sus enigmas, con las pequeñas cosas. No requiero estudios especializados para asombrarme de los hermosos colores de una mariposa y sus movimientos tan especiales, cosa que me lleva a apreciar a esos animales y quizá a investigar un poco más. Pero también me asombra ver crecer a unas flores que se llaman "flor de muerto", de la nada, sin haberlas sembrado, y ver cómo poco a poco se marchitan y nacen otras.
Lindo abrir nuestra mente para estar dispuestas al asombro, a la dicha de lo novedoso, a ese primer o segundo o tercer encuentro con un guatÃn, que me hace admirar a esos animales cada que los veo, por su habilidad para escabullirse y su hermoso pelaje.
Que no perdamos nuestros ojos de niña, donde el disfrute está por encima de otras cosas. Que podamos darnos un poquito de tiempo para contemplar y para ver qué aparece nuevo. Que hagamos un pare en la movida vida para mirar adentro e identificar cómo me siento hoy, e ir identificando poquito a poquito que por más que nos desesperemos y angustiemos, la vida sigue su rumbo y está en nuestra decisión dejarnos llevar por el afán, los problemas, el mundo exterior, que por esos pequeños placeres que nos conectan con el presente.