(...) Era el amor, pero otro amor, traÃa con carne estremecida y beso fiero la pasión, no encubierta, de la hembra que no se deja poseer, posee... Ignoro si era actriz, pero tenÃa de todas las mujeres que se fueron y anticipó el futuro como suyo. Ella se reinventó, con la energÃa de esgrimir su elección y su derecho a esa absoluta soledad, tremenda, de los seres nacidos islas libres y se fue, se perdió bajo la lluvia de donde nos llegó a través del agua. (Una anciana sarcástica, pasea soledades vestidas con su nombre. No nos recuerda ya. Ni se recuerda.)
Maria Beneyto















