En tus ideas te guardas el amor de un ser que no es más que un trabajo interno sin nada que declarar ni sugerir. Eres una caminante que ve el pasar de estrellas y estrellas que lo dejaron todo al igual que tu corazón. Humanos. Somos alimento al igual que un conejo o un zorro.
Somos también más cosas de las que imaginamos. Eternos soñadores hasta agotarnos.
Sigo sentada en el péndulo de los opuestos hamacándome en el vaivén del movimiento, mirando de frente el horizonte vacío, solitario, melancólico, hermoso. Sentiremos que la muerte nos sigue acechando hasta que podamos ver el valor de todo esto.







