Tuve que retroceder 4 vidas para olvidarte y, entre todas ellas, estuviste tú. Oculta a la vista de cada aroma, a oídos de cada mirada, ahogándome en gritos mudos y amaneciendo en cada desvelada.
Sé que me escuchas en tus pensamientos, sé que me extrañas en un millón de futuros en los que no te tengo y, sé que, soy tuyo aunque no me pertenezcas.
No me parece extraño imaginarte, porque te realizo en cada sueño. Y por eso te escribo, mintiéndome de que, en realidad, aún me sientes.
Sólo quiero que sepas que ya no te necesito, porque un muerto no requiere nada. Pero muerto, tengo miedo de vivir otras cuatro vidas fingiendo tu recuerdo y que avanzo sin ti.










