⸻ 𝐎𝐔𝐘𝐀𝐍𝐆 𝐖𝐄𝐈 [ él / suyo ] es un duque, entrenado como doctor de medicina tradicional, proveniente de yueliang. nació un veintisiete de octubre, actualmente tiene treintaiún años. f.
escrito por bottas [ 28, gmt-3 ].

ellievsbear
I'd rather be in outer space 🛸
Peter Solarz
Monterey Bay Aquarium
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

Discoholic 🪩

JBB: An Artblog!
Stranger Things
Xuebing Du

Love Begins
Misplaced Lens Cap
d e v o n

tannertan36
Cosimo Galluzzi

titsay

祝日 / Permanent Vacation

roma★
occasionally subtle
seen from United Kingdom

seen from France
seen from United Kingdom

seen from Malaysia

seen from United States

seen from Indonesia
seen from United States

seen from Mexico
seen from Türkiye

seen from United States
seen from Germany

seen from Malaysia

seen from Indonesia
seen from United States

seen from United States

seen from Malaysia
seen from Malaysia

seen from France

seen from Argentina
seen from United States
@ouwei
⸻ 𝐎𝐔𝐘𝐀𝐍𝐆 𝐖𝐄𝐈 [ él / suyo ] es un duque, entrenado como doctor de medicina tradicional, proveniente de yueliang. nació un veintisiete de octubre, actualmente tiene treintaiún años. f.
escrito por bottas [ 28, gmt-3 ].

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
En el refugio de los gatos.
"Estoy desde hace..." se despejó la muñeca para ver su reloj, "cuarenta y cinco minutos intentando irme al mercado, y aún no logro irme." El comentario lo dirigía a esa persona al azar en su cercanía, solo armando conversación. "Soy un hombre débil."
“ mm –– tal vez deberías adoptar uno. ” horda de pequeños peludos los rodean, obligando a la duquesa a acercarse mientras se mantiene en el suelo. su diestra acaricia uno de los gatos, mientras el pequeño de pelaje negruzco se cruza entre las rodillas de los dos. “ este parece haberse encariñado. ” ronroneo sutil escapa de la criaturita mientras encuentra su nuevo hogar en piernas ajenas. “ definitivamente te eligió. ”
"¿Debería?" cuestionó, paseando su mirada desde el pequeño minino hasta la mujer. "¿Tú lo harías?"
Volvió a mirar al gatito que jugaba con su brazo con la ternura que solo un gatito de su edad podía infundir en un hombre que nunca tuvo mascotas ni nunca se le ocurrió tener. Y... se lo pensó. De verdad se lo pensó.
"No sé si la vida de padre soltero es para mí, si te soy honesto."
"Mi madre tenía gatos, pero eran profesionales de control de plagas." De cuclillas en el suelo, su atención se la robaban los felinos a sus pies. Uno no dejaba de frotarse contra él, medio mordiéndolo a ratos. "Se comportaban como mascotas cuando me acercaba a ellos. Lo que se traduce a: Me ignoraban monumentalmente y/o fingian que mi existencia solo se basaba en darles alimento extra." Soltó una risita. "¿Tú? Se ve que te aman."
"¿No eran encantadores incluso así? A mí, en lo personal, me sorprende lo inteligentes que son. Es como si fuesen mentes maestras del control..." Se dedicó a acariciar el lomo de la criatura que había tomado en sus manos. Aunque ya habían pasado algunos años de eso, recordaba a la perfección cuando su propia gata tenía aquel tamaño. "Debe ser porque huelen en mí algo que encuentran curioso." Eso sí, sólo estaba siendo modesto; era obvio que sabía cómo lidiar con ellos. "Lo siento, chiquito, no te puedo llevar conmigo... Tampoco creo que te gustaría vivir con la gata mandona que monopoliza mis noches."
Rio una plácida risita a labios cerrados. No iba a dudar de las palabras de su interlocutor porque, aunque no tenía ni nunca tuvo una relación personal con esos animalitos, sabía que lo que él decía era cierto.
"Mi madre decía que eran los verdaderos dueños de la plantación. Y, seguro, tenían todo el porte y actitud de un terrateniente estricto." Aunque no recordaba ni sus nombres.
Lo que se podía decir para cualquier conocido de importancia, así que tal vez sí fueran señores importantes.
"¿Qué olerían en ti?" con extrañeza, sus ojos se posaron en él. Le entregaba un aura de persona que acaba de pensar el peor escenario de sus palabras, lo más extraño. "Esa frase se oye muy curiosa. ¿Estás casado o algo por el estilo?"
Mi lord tenía un sonsonete que a Wei se le hacía extraño. Claramente no estaba acostumbrado a oírlo, pero no parecía desagradarle, tampoco.
"Si te forzara a acompañarme todo el día aquí, me temo que me terminarían arrestando por conspiración contra tu vida y bienestar. ¿Y bajo qué ley? Múltiples, probablemente. Sería terriblemente tedioso." Acariciaba el lomo de un felino en ese instante. "Lamentablemente tu cuerpo se encuentra en claro desequilibrio, Alteza. Estornudos, rinorrea... ¿Te pican los ojos? ¿La cara?" La observó. No parecía una persona a la que la afectaran los gatos de esa forma. En opinión suya, la princesa Nozomi parecía un gatito. ¿Cómo iba a rechazar a su propia especie?
"¿Tiende a ser grave? Comenzaré a preocuparme."
"Antes de terminar hospitalizada, podría escribir una carta indicando que no fue tu culpa". Su risa suena un poco apagada, casi ahogada a medida que sus vías respiratorias se congestionan lentamente. Al menos, sus alergias no son tan graves como solían serlo en la infancia, pero la comezón y demás malestares físicos que la 'persiguen a día de hoy' no desaparecieron tan fácilmente como habría deseado. "Me pican tanto que bien podría comenzar a llorar en cualquier segundo". Afirma, conociendo bastante bien el efecto que está por desencadenarse; como el siguiente estornudo que la aqueja, por ejemplo, más sonoro que el anterior. "Grave es no poder estar cerca de estos encantadores gatitos. Pero— no pude evitarlo. Necesitaba verlos".
Como había advertido, comenzó a preocuparse. ¿Podían culparlo? Temía que en cualquier momento la princesa comenzara a ponerse roja, o morada, o, lo peor, inflada. Aunque tenía práctica en medicina convencional, si a la princesa le pasara algo en ese minuto, no había mucho que pudiera hacer.
Rió. Se estaba poniendo en el peor de los escenarios, pero se rió.
"Sí, princesa. Creo que llegó la hora de decirle adiós a los gatitos." Se puso de pie, acercándose a la figura femenina con la actitud de alguien que atiende a una ancianita particularmente difícil. "¿Qué tal te parece ir por algún refresco?"
A ver si esos síntomas se iban solos o si había que llevarla a otro lugar.
En el refugio de los gatos.
"Estoy desde hace..." se despejó la muñeca para ver su reloj, "cuarenta y cinco minutos intentando irme al mercado, y aún no logro irme." El comentario lo dirigía a esa persona al azar en su cercanía, solo armando conversación. "Soy un hombre débil."
' puedo empatizar, ' contesta el contrario con un suspiro, mientras miles de gatitos lo perseguían y se le subían por la pierna. ' sin embargo, mi lord, estos mininos ya deben comenzar a tener hambre, porque se están volviendo cada vez más salvajes. '
"Yo no los culparía, Alteza. ¿Podrías tú?" El gatito que él acariciaba, influenciado por sus hermanos, corrió hacia el príncipe en búsqueda de comida. Dejó a Wei de cuclillas por un momento, pero terminó poniéndose de pie. "Se nota que saben a quién pueden extraerle más comida. ¿Tienes los bocadillos escondidos? No seas cruel con los mininos."

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
En el refugio de los gatos.
"Estoy desde hace..." se despejó la muñeca para ver su reloj, "cuarenta y cinco minutos intentando irme al mercado, y aún no logro irme." El comentario lo dirigía a esa persona al azar en su cercanía, solo armando conversación. "Soy un hombre débil."
“Más bien es un hombre sensible, Mi Lord.” Mencionó tras una ligera risilla y un cordial asentir. Con un minino en su regazo, Hotaru había decidido momentos atrás que a lo mejor darse un pequeño descanso en este lugar no estaría tan mal. Su único problema, tal vez, sería el mismo del duque. “¿Le gustan? O es solo alguien dado a los animales en general.”
"Me gustan los animales en general. Nunca fui muy dado a las mascotas," admitió, acariciando la cabeza de un minino naranja que se apegaba a su mano. "Muy ocupado," explicó escueto. "Pero siempre tuve animales en casa. Gatos, perros. Tengo un tío que tiene vacas..." se encogió de un hombro, como si ese detalle sirviera de prueba que, en efecto, Ouyang Wei era un hombre de animales. "¿Qué hay de ti?"
Desde un principio le escuchó con claridad, pero fue poco o nada lo que le estuvo prestando atención. El calor sofocante (o quizá no-tan-sofocante, pues Zhengyi era maestra del dramatismo) le derretía hasta el último gramo de materia gris, ¡o algo así! Si tuviera que ser exacta: no estaba pensando.
"¿Bondades de un país cálidos ¡Crueldades, diría yo!" Los dedos envolviendo la botella actuaron impulsivamente cuando llevó la boquilla hacia sus labios. Aunque bebió de ella profusamente, ni siquiera desperdició una gota. ¡No se daría ese lujo! "No se puede disfrutar de esto, señor Wei. Empiezo a pensar que Brumavia es una tierra maldita y nadie me lo había advertido," respira con los labios entreabiertos. Cerrado el abanico, buscó apoyo en uno de los brazos del hombre. "Ayúdeme a tomar asiento... ¿No teníamos una casa de té por aquí cerca?" En su rostro se cinceló una mueca de desagrado.
Mientras la observaba, reía en silencio. La princesa de su nación se estaba mostrando propensa al dramatismo, y eso ya no tenía nada que ver con el equilibrio o desequilibrio del Qi... aunque podría diagnosticarle Fuego en el alma.
"El Joven debería temer estar en su presencia, Alteza. Estoy seguro que lo haría sudar." Y le gustaba la idea, pero solo si se trataba de un sudor por temor. "Póngalo en aprietos. Que arregle este clima de mierda o ya no habrá amistad entre las naciones. Mi princesa no teme a las hostilidades por su comodidad."
Le otorgó su brazo para que se ayudara, encontrando una banca cómodamente puesta bajo la gentil sombra de un árbol no demasiado espeso.
"¿Casa de té? Creo que está como a una cuadra. ¿Le gustaría un té helado, o algo por el estilo?"
‘ yo ya ni siento las piernas ’ el minino en su regazo parece sumido en el más profundo sueño y ella no es capaz de atreverse a despertarle. ‘ si hago así, ¿se mueven? ’ es verdad que el hormigueo se ha apropiado de extremidades, por eso prueba moviendolas incluso cuando no está segura de estar funcionando correctamente. a su vez, mano derecha no deja de acariciar pelaje de animal. ‘ ¿es que ha visto algo que llame más su atención que pasar toda la tarde rodeado de gatos? — de verdad lo pregunto. yo vine directo a ésta parte y me han capturado, no he podido observar nada más. ’
Miró más allá del minino, donde las piernas ajenas se movían. "¿Qué se supone que estás moviento? No veo nada," mintió. Ella probablemente podía sentir que se movían, pero el semblante de Wei no cargaba otra cosa que falsa seriedad.
Por otra parte, él se encontraba de cuclillas, animando a un gatito a que juegue con un cordón de su calzado.
"Quería ver el mercado de hierbas locales." No expandió más porque era nicho, y además, uno bastante aburrido si no se estaba metido en el mundo. "Y comer, por supuesto. ¿Tú comiste ya?"
"Hay que aprovechar los momentos de paz que te da la vida." Él, por otro lado, no dejaba de ver cómo un par de gatitos frotaban sus cuerpos contra su propia ropa, probablemente olisqueando los rastros de aroma que su gata dejaba en él. En cuanto sintió uno intentar escalar su pantalón, Deniz se inclinó tomó la criatura del torso. "¿Alguna vez ha tenido gatos?" Porque Deniz ni siquiera escondería lo mucho que les gustaban.
"Mi madre tenía gatos, pero eran profesionales de control de plagas." De cuclillas en el suelo, su atención se la robaban los felinos a sus pies. Uno no dejaba de frotarse contra él, medio mordiéndolo a ratos. "Se comportaban como mascotas cuando me acercaba a ellos. Lo que se traduce a: Me ignoraban monumentalmente y/o fingian que mi existencia solo se basaba en darles alimento extra." Soltó una risita. "¿Tú? Se ve que te aman."
"Pues ya somos dos, mi lord". Aunque honestamente, está segura que el momento en que la encuentren (pues se escabulló de su guardia con gran destreza) acabará en el hospital, ¡y eso no es nada divertido! "Podríamos quedarnos aquí todo el dí—" Un estornudo tras otro, en sonidos rítmicos bastante agudos, son expulsados. Nozomi toma un pañuelo de su bolsillo y cubre su nariz, retomando la charla con voz afectada. "O tal vez no".
Mi lord tenía un sonsonete que a Wei se le hacía extraño. Claramente no estaba acostumbrado a oírlo, pero no parecía desagradarle, tampoco.
"Si te forzara a acompañarme todo el día aquí, me temo que me terminarían arrestando por conspiración contra tu vida y bienestar. ¿Y bajo qué ley? Múltiples, probablemente. Sería terriblemente tedioso." Acariciaba el lomo de un felino en ese instante. "Lamentablemente tu cuerpo se encuentra en claro desequilibrio, Alteza. Estornudos, rinorrea... ¿Te pican los ojos? ¿La cara?" La observó. No parecía una persona a la que la afectaran los gatos de esa forma. En opinión suya, la princesa Nozomi parecía un gatito. ¿Cómo iba a rechazar a su propia especie?
"¿Tiende a ser grave? Comenzaré a preocuparme."

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
BARRIO DE LOS ARTESANOS. "¿La gente de verdad puede vivir con este clima? ¿En estas condiciones tan inhumanas?" Con un abanico intentaba echarse un poco de aire pero, por su expresión, no parecían dar ningún fruto. ¡De a ratos sentía que terminaría por desmayarse! "Un sorbo de agua..." Jadea, por fin. "Necesito un sorbo de agua."
Él se había comprado un agua apenas un par de minutos atrás. No había tenido oportunidad de abrirla aún, pues la princesa robó su atención. A sus ojos, la Wang del medio destacaba entre las demás personas; justo el brillo que él esperaría de una princesa. Más tratándose de la princesa de su nación.
"No me diga que su alteza es sensible a los males del Calor." Su primera intuición, como el chico que vestía con las ropas nobles de su madre (y por tanto, no se siente noble de verdad), era por capricho negarle eso que pedía. Pero su persona médica le indicaba lo contrario.
Desenroscó la bebida fría, y se la ofreció. Más allá: se tomó la libertad de tomar la mano femenina y acercarla al objeto, que sudaba de frescura.
"No puedo permitir que su Qi la abandone de esta forma. Beba, y sáciese. Un cuerpo desequilibrado no puede disfrutar de las bondades de un país cálido como este."
En el refugio de los gatos.
"Estoy desde hace..." se despejó la muñeca para ver su reloj, "cuarenta y cinco minutos intentando irme al mercado, y aún no logro irme." El comentario lo dirigía a esa persona al azar en su cercanía, solo armando conversación. "Soy un hombre débil."
Haciéndose a un lado con sumo cuidado, Britta solo se dedicó a observarle con una sutil pero bien presente expectativa sobre el rostro. ¿Cómo se le decía a esa sensación? Ah.
Fear of missing out.
Inconscientemente o no, levantó sus cejas al encontrar los írises ajenos, a la par en la que un corto resoplido abandonó sus labios. Al menos, era gracioso. "¿O sea que no es retroactiva? Vaya peculiaridad que son las costumbres brumesas." Jugueteó. "Hágame el honor de leerlo. Tiene usted una voz agradable."
"No es ningún honor, menos ahora que cargo con mala suerte, pero le haré el gusto."
Se alzó con la mirada puesta en el papelillo, que nuevamente estiraba, y se aclaró la garganta.
"Estoy seguro que esto le ablandará el corazón, oiga: Deseo que la verdadera paz una a los reinos del mundo." Hasta le adjudicó la voz soñadora de quien él se imaginaba escribiría semejante mensaje. "Si esta pobre alma se enterara que no llegó al fuego... ¿Qué opina? ¿Tendremos paz entre las naciones?"
Avergonzada sólo se tapa la boca, ¿ahora cómo le explica que lo leyó hace años? ya pensaría en una solución " Fue el primer sultán de Velmora, vivió muchos años e hizo prosperar el reino, lamento que no sea una historia muy... ¿fantástica? " y no mentía, las clases de historia universal había servido de algo, al menos. Su mirada se fue de él al techo " Aunque, ¿lo culparías si se perdiera en la belleza de esta sala? es hermoso y con la música le da un toque más hipnótico, ¿qué piensas? "
"Es una historia muy aburrida," arguyó. ¿Fantástica? Ni hablar. Le faltaba más que fantasía; le faltaba... sustancia.
Pero, bueno, era historia. Su culpa por alzar sus expectativas.
"Pensé que me dirías algo más jugoso. Algo como... un sultán tan ególatra que se convenció de que traería la paz al reino solo con su encanto fisíco. Honró cada tratado con un espejo de distinto color, para diferenciar con qué país lo hizo, solo recordando cómo lucía él cada vez que sellaba un trato... nada de nombres, títulos o, incluso, papeles. Nada. Solo se recordaba a sí mismo. Cuando llenó el salón de espejos, un día, como por arte de magia, desapareció. La última persona que lo vio, fue en este lugar, y desde entonces todos se sienten en presencia del sultán al ver sus propios reflejos en los espejos."
Tan pronto como finalizó, le agarró la risa tonta. ¿Qué se andaba inventando?
"Ah, está bien. No es el lugar más lindo en el que he estado, pero está ahí. ¿De dónde eres?"
' en el reglamento no estaba la prohibición a fumar. '
"No," accedió. "A los únicos que les importa que lo hagas son a... los de tu nación, probablemente. Y aún así, solo a los que les da asco los cigarrillos." Le nació una indescifrable sonrisa. "Estarás bien."

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
' me apena decirlo pero, estoy un poco perdido. ¿me podrías indicar cómo llegar al ala de los herederos? '
Él mismo estaba algo perdido, pero con el semblante normal y una pequeña mueca de asentimiento, responde: "Seguro," antes de, manos en los bolsillos, seguir un camino al azar. "¿Te comentaron cuál es tu dormitorio, o tu asistente te espera allí?"
"¿...Y qué es lo que hace la gente aquí para divertirse?"
"Atormentar a los monarcas. ¿Qué más?" inquirió. "¿O te refieres al palacio?"