Políticos en extinción por Manuel Rosete Chávez
Por la forma en que se han comportado los veracruzanos y paracaidistas que nos han llegado de fuera, y que los ubican al frente de los más importantes cargos públicos, o de elección popular, deducimos que la clase política que actúa en Veracruz es de lamentable mediocridad y en muchos casos de una ignorancia supina. Los tiempos en que a los cargos arribaban los mejores, los más capacitados, los políticos ejemplares por su capacidad y honestidad, han quedado atrás. ¿Pero qué ha pasado en Veracruz, cuna de políticos de la talla de don Jesús Reyes Heroles, considerado uno de los últimos ideólogos que el país ha tenido, o un Fernando Gutiérrez Barrios? ¿Por qué no han surgido nuevos políticos, oradores brillantes, que den lustre a Veracruz como en otros tiempos en que no faltaban paisanos dentro de un gabinete presidencial?. Quienes se han encargado de analizar este fenómeno opinan que hubo una corriente política que se apoderó de todos los espacios e impidió la formación de nuevos cuadros, eso pude ser, lo cierto es que gente de la política como Juan Maldonado Pereda, Mario Vargas Saldaña, Guillermo Héctor Zúñiga Martínez, Dante Delgado Rannauro, Carlos Francisco Mora Domínguez, José Luis Salas Torres, Gonzalo Morgado Huesca, Felipe Amadeo Flores Espinoza, Carlos Brito Gómez, Jorge Uscanga Escobar y otros dos o tres más, cuando mucho, ya no hay. Los jóvenes que han logrado subir el escalafón y encumbrarse en el poder, lo han hecho gracias al padrinazgo de alguien muy importante del altiplano; como resultado de un acuerdo político-empresarial; porque se han acostado con algún gobernante (hombre, mujer o quimera); porque han servido de enlace entre bandas del narcotráfico y un político de los viejones; porque su perfil ha sido el idóneo para ser usados como burreros o extorsionadores desde el poder; porque su antecedente inmediato era de conseguidor, o por otros atributos que nada tienen que ver con sus capacidades intelectuales y adiestramiento político. Los políticos de carrera son tolerantes, saben escuchar con paciencia y atención a quienes disienten de sus formas de ejercer el poder; saben sumar y con ello multiplican; son cultos; saben hacer uso de la palabra sino como oradores brillantes cuando menos de manera correcta; saben que el poder no se comparte pero tiene fecha de caducidad, no es eterno; tienen muy claro que desde el momento en que asumen una función dentro de la administración pública o u cargo de elección popular es porque saben ejercerlo y se aplican en ello para cumplir; entienden que cumplir es sinónimo de acumular capital político; como seres humanos procuran vivir con decoro pero no en la insultante abundancia para lo cual tienen que robar; saben que el respeto a sus semejantes es principio básico para ganar respeto a ellos mismos…Tienen oficio político. Habrá generaciones de jóvenes que no alcanzaron a conocer a esta clase de políticos pero les juro que sí han existido y le han dado prestigio a esa actividad. No todos han sido voraces rateros que confunden el servicio público con un sentido patrimonialista de comportamiento en el ejercicio de la función pública. No todos han usado el poder para saciar sus instintos de todo tipo, no, también hemos tenido buenos pero se han ido extinguiendo y como todo en la vida lo bueno se acaba, pero lo malo es como los búlgaros, un poco de leche y se reproducen de a madres.
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