Lecturas de abril (y una de mayo)
Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit
El congreso de literatura, César Aira
Una vuelta al tercer mundo, Juan Pablo Meneses
Distancia de rescate, Samanta Schweblin
How to build an android: The true story of Philip K. Dick’s robotic resurrection, David F. Dufty
Una de las ventajas de este formato más casual es que puedo hablar de libros que no he terminado de leer, que pienso leer en el futuro, que quizá nunca termine. Este es el caso de Cómo leer literatura de Terry Eagleton, un ensayo que me ha parecido muy interesante, sobre todo porque me permite reflexionar sobre aspectos de la literatura que yo, que estudié periodismo, no manejo y muchas veces olvido. Creo que me será muy útil para corregir y traducir literatura, parte de mi plan para este año. Sin embargo, el hecho de usar tantos ejemplos de obras que no he leído hace que muchas veces el ejercicio me resulte inútil, como leer sobre técnicas de nado olímpico mientras estoy encerrado en una oficina.
También me regalaron Todos los cuentos de Raymond Carver publicado por Anagrama (la colección Compendium). El resto de la colección no me intriga particularmente porque parecen estar incompletas y casi al azar. Voy a leer todos los cuentos de Carver en orden, y después trataré de leer los Cuentos completos de Borges. Quiero leer más cuentos, a ver si eventualmente aprendo a escribir uno.
De los cinco libros leídos en esta pasada, Distancia de rescate fue el que más me gustó, a pesar de que nunca me ha atraído demasiado la literatura de terror. Me recordó mucho a Una vuelta de tuerca de Henry James, de la cual estoy seguro es un homenaje, pues juega con los mismos elementos en nuevas formas: casas de campo, niños, agua, un peligro invisible, un narrador poco confiable. También me recordó una de mis películas favoritas, Upstream color de Shane Carruth, no solo en la temática sino también un poco en el tono de la narración, su atmósfera de desorientación nacida de mentes enfermas. Ambas, además, hacen de la maternidad un elemento importante, lo que me parece un detalle muy intrigante. ¿Es una comparación entre ser madre y el parasitismo? ¿Entre la crianza y la ansiedad? ¿Entre la esperanza y el miedo? Me gusta mucho su descripción de la preocupación por la seguridad entre una madre y su hija, línea que allí es más fuerte, pero supongo que de algún modo nos conecta a todos quienes conocemos y que queremos que estén seguros, que sean felices, que se mantengan cerca.
Igual de breve y aún más loco es El congreso de literatura. Sin embargo, la verdad es que no logré nunca conectarme con el constante aparecer de situaciones bizarras (pero no tan bizarras) mezcladas en una historia central que no iba a ninguna parte; si hubiese sido más largo creo que no lo habría terminado, porque la verdad no tenía ningún interés en saber qué pasaba con este César-Aira-científico-loco-aventurero-seductor-estrella-de-la-academia (aunque sea irónico). Es posible que se me haya escapado una capa de significado, por suerte es breve así que lo leeré de nuevo algún día.
Por el lado de la no ficción, veo en retrospectiva que esta pasada estuvo dedicada a aprender sobre mundos que no conocía. Más evidente es en Una vuelta al tercer mundo porque, con excepción de Buenos Aires y Santiago, no conozco ninguna de las ciudades mencionadas en la larga travesía de Meneses por el mundo. Me prestaron este libro a partir de un comentario a la pasada de que se veía interesante, lo que resultó en verme obligado a leerlo y devolverlo. Por suerte, resultó ser muy entretenido, aunque a veces pecaba de querer ser artístico con su especie rara de corriente de conciencia, o lo que sea que esos párrafos de solo de palabras como «hambre» o «crisis» hayan intentado ser. Me hizo mirar de una manera totalmente nueva el concepto del turismo tercermundista y su irresistible fuerza para moldear sociedades enteras, distorsionar realidades y crear historia, sea real o no. Punto extra porque mencionó en el prólogo la crónica de Nellie Bly Alrededor del mundo en 72 días, sobre la cual hice mi tesis de magíster (¡ya terminada!).
Otra experiencia que obviamente no he vivido: ser mujer. A veces me cuesta creer que sea tan diferente, pero es fácil notarlo con solo mirar a lo que pasa en la calle. Había escrito un largo ensayo sobre Los hombres me explican cosas, pero al final me sentí un poco ridículo, la ironía me pegaba demasiado. Baste decir que aprendí y comprendí muchísimo leyendo, y considero que debería ser lectura obligada para mucha gente, especialmente hombres.
Por último, How to build an android resultó ser una agradable sorpresa. No estoy seguro de cómo llegué a este libro, pero creo que fue en la época en que me dediqué a hojear catálogos de ediciones universitarias australianas, posiblemente para traducir. Aunque no sé si sea tan interesante traer el libro a español, de todos quedé cautivado con la historia de ingenieros que trabajan, colaboran, aprenden y en el circuito de universidades, centros de tecnología y exposiciones en Estados Unidos, mezclado con la historia de paranoia de Philip K. Dick y uno que otro inventor o momento importante en la historia de la computación. Claramente el libro fue engordado más allá de lo que era necesario con biografías a Google o largas descripciones de lugares que no son muy vitales para la historia, pero de todos modos lo leí de un tirón porque sentía que estaba conociendo la intimidad de este mundo que en mi calidad de humanista no conozco en profundidad.











