Volver a creerlo.
Qué difícil es volverse a enamorar
como olvidado si uno no hubiese sido herido
sin temor a encontrarse un día cualquiera
con una nota de partida
sin explicaciones
sin reclamos
así
y la parte más dolorosa
es tener la sospecha de que toda la culpa
es de uno
recaer
no sentirse suficiente
andar caminando como si
todos los huesos estuviesen rotos
con el sabor a derrota
con la lagrima a medio asomar
en la pupila
y la vida pasando tan rápido como siempre
y uno dando vueltas en círculos
dentro de su cabeza
inventando teorías
conspirando con el recuerdo
tratando de trazar la ruta de la despedida
yendo a los lugares
y recordar aquella compañía
entre los aromas, el café y la espuma de la cerveza.
Qué difícil enamorarse
como si los recuerdos no tuviesen densidad
y el peso de una caricia se desvaneciera
cubriendo el halo que nos enciende
los latidos y la voz.
Qué difícil enamorarse como si uno
no hubiese sido herido anteriormente,
y qué difícil no aprenderlo,
no tomar lo bueno,
no volver a creerlo.
Los poemas que dejé para después, Quetzal Noah
instagram.com/Quetzal_noah


















