Mujercita, no ha habido noche desde la última vez que te vi, cómo si te hubieras llevado guardada la luna en las pupilas. Por eso mi corazón anda (a tientas) buscando encontrarse de chiripa con el tuyo, y el recuerdo de tu voz es la promesa del alba y las noches se miden en suspiros porque te haz llevado la luna guardada en las pupilas.











