Heridas que nunca terminan de sanar
En ocasiones nos encontramos con adversidades que se convierten en heridas que en su momento pensamos que jamás las vamos a poder superar. En la mayoría de los casos, afortunadamente, con el tiempo suficiente las superamos, sanamos y olvidamos; pero hay algunas que aunque las podamos superar, nunca terminamos de sanarlas ni de olvidar, las cargamos por el resto de nuestras vidas.
Estás heridas no necesariamente tienen que ser físicas, sino emocionales y/o psicológicas.
Existen personas que, aunque ya no estén en nuestras vidas, las pocas veces que sepamos algo de esa personas traen de vuelta un torbellino de emociones. Hay personas que dejas ir, que superas, pero que te van a doler por el resto de la vida.



















