Porque simplemente, hay noches solitarias.
Porque hay días que se nos hacen cortos y noches que se vuelven eternas, donde el reloj casi congelado le cierra las puertas al sol para que no aparezca asomando su rostro. Son noches vacías, noches donde es complicado compartir un hogar, una habitación, una cama, un suspiro, un susurro, un beso, una caricia. Noches donde las sombras se esconden para dejarte a solas, para dejarte a oscuras sin poder conversar ni con tu otro yo. Noches donde las fotos parecen retomar vida, imágenes que se proyectan en tu mente como si de una película se tratase, momentos de risa, momentos de llanto, momentos felices, momentos solitarios, donde cada lágrima humedeció un sueño plasmado en un papel, donde cada sonrisa alimentó una ilusión impregnada en la piel. Noches donde volverte a recordar duele en el alma, noches donde volverte a imaginar debilita el corazón, noches donde cada palabra que intenté enviarte serán como mensajes en una botella en medio del océano más inmenso de este mundo, donde cada resquicio que te mandé de mí, se esparcirán en el viento de este universo paralelo que intenta sobrevivir sin ti, PORQUE SIMPLEMENTE HAY NOCHES SOLITARIAS.
















