Hoy te pensé, ayer te pensé, y creo que mañana te seguiré pensando. Me creerías si te digo que intente odiarte? Intente verte como mi enemigo, como una persona a la cual ojalá nunca tener que ver en mi vida. Mañana se cumple una semana desde que lo dejamos, y no lo he logrado. No lo he logrado porque me vienen recuerdos de cuando éramos felices, recuerdos de cuando planificábamos actividades, recuerdos cuando proyectábamos la relación a años en el futuro, recuerdos de recetas preparadas por lo dos, donde tú me decías que tenía que ser más serio para la cocina, recuerdos de ese Año Nuevo que el mundo era nuestro, y que fuimos el uno con el otro. Hoy veo esos recuerdo y los atesoro, los veo y deseo nunca perderlos. Han sido días difíciles, días donde espero tu mensaje, días donde no se a quien contarle las nuevas experiencias que estoy viviendo, días que al ver fotos de animales (lo se que cringe) pienso en querer poder mandártelas. Me pierdo en mis pensamientos, pensándote con otra persona, siendo feliz, y queriendo sentirme feliz por ti. Pero me carcome el no ser yo quien te haga feliz, sentir que te falle, que hice algo mal y que por eso pasó lo qué pasó. Esa llamada me destrozó, me hizo cuestionarme muchas cosas, y perder la confianza en los demás. Me produjo nuevas inseguridades y miedos. Espero poder sanar todas esas cosas y poder sentirme bien. Gonzalo, intente odiarte, pero no pude. Porque me encontré incapaz de verte fuera de mi vida. Al final del día el primer amor nunca se olvida.













