La amiga estupenda de Elena Ferrante
El primer volumen, de cuatro, de la saga Dos amigas arranca cuando las protagonistas, Lila y Lenù, son mayores de 60 años y la primera ha desaparecido misteriosamente. Luego de una capítulo que da cuenta de ello, la narración vuelve atrás para centrarse en la infancia y adolescencia de las protagonistas, que crecen en un barrio pobre del Nápoles de la posguerra.
Como ningún otro, este libro me ha hecho recordar esas etapas de mi vida. Incluso me he sentido identificada con la estudiosa y responsable Lenù. No obstante, he admirado la inteligencia y la determinación de Lila. Sus personalidades son distintas, aunque las dos están ávidas de aprender de los libros y de la vida: “La diferencia entre tú y yo, desde siempre, es que de mí la gente tiene miedo y de ti no”, le dice Lila a Lenú en una parte de la novela. Sus situaciones, claro está, también se van tornando distintas: Lila no puede seguir estudiando, lo que marca una diferencia y va creando un distanciamiento entre ambas. Las dos son personajes están tan bien creados que he sentido que realmente existen.
El libro también me ha hecho pensar en la amistad, esa relación que quizá hemos idealizado y no hemos comprendido en toda su complejidad. Pues si bien muestra la complicidad y la complementariedad que hay entre ambas, su amistad no está exenta de rivalidad y de envidia. Hay una frase -dicha por Lenù, quien narra la historia- que da una idea de los vaivenes de su relación: “Era como si, por una mala magia, la alegría o el dolor de una presupusiera el dolor y la alegría de la otra”. Esta misma frase me parece clave para entender la manera en que se va moviendo la historia, al menos de esta primera parte (las tres restantes no las he leído aunque estoy ansiosa por hincarles el diente), pues parece que su felicidad o su tristeza no pueden ser simultáneas, no pueden compartirlas. Casi hasta el final del libro, pensé que el título hacía referencia a Lila y que por eso Lenù nos contaba su historia, que está inevitablemente ligada a la de ella. Pero cuando Lila le dice a Lenú que es su amiga estupenda, comprendí que en realidad ese título alude para Lenù, si bien puede quedarle a las dos.
He olvidado mencionar el enigma de la autora, de quien hasta hace poco se desconocía su identidad. Elena Ferrante es un seudónimo. He leído desde que el misterio no era más que una estrategia publicitaria hasta que la autora quiso mantener en secreto su identidad porque considera que la que debe sobrevivir, si lo amerita, es la obra no el nombre de quien la escribió. Un periodista italiano reveló hace poco -luego de cinco años de que el libro apareciera en Italia y poco a poco se fuera convirtiendo en un éxito en otros países de Europa y en Estados Unidos- que Ferrante es la traductora Anita Raja. La revelación desató toda una polémica, pues había quienes consideraban que el periodista no había respetado la decisión de la autora. Lo que sí es seguro es que su obra pervivirá.











