Hubo un momento en el que separó los labios para rebatir su perspectiva, esa que se sentía tan ajena y distante de la propia— pero eso era, su perspectiva, ¿quién dijo que tenían que compartirla? Claramente ambos habían vivido meses por completo diferentes.
"No estoy intentando alejarte. Lo hice en su momento, sí, pero ahora no. Quizá eres tú el que no le gusta mi honestidad." Y podría entenderlo si fuese así, por algo la escondía detrás de capas y capas de mentiras pues decir lo que los demás querían escuchar era una manera fácil y rápida de controlar los espacios y esos vínculos que al final no eran más que conocidos con frágiles percepciones de sí mismo. Por ejemplo, la que el contrario se había hecho, esa que tanto se empeñó en que soltara y aún así, no sirvió. En cuanto se sintió acusado, quiso no darle importancia, sin embargo su cuerpo se movió con vida propia cuando frunció el ceño, contrariado y ladeando el rostro. ¿Hablaba en serio? "Dominika." Paladeó el nombre con lentitud, nuevas palabras crueles naciendo como espinas de las que brotaba el veneno más tóxico.
Qué sencillo sería dejarse llevar por la tentación de discutirle, herirle como ya lo había hecho antes— pero había jurado que no volvería a cometer el mismo error. No a consciencia, no mientras pudiera evitarlo. Así que separó los labios... Y con la poca paciencia que le caracterizaba, intentó modular con claridad.
"Cada persona es, en última instancia, la única que puede entender completamente sus emociones, procesarlas y decidir cómo manejarlas. Si te conté qué pasó estos meses, no es porque busque tu lástima, empatía o comprensión, sino porque preguntaste qué pasó. ¿No te dejó satisfecho mi respuesta? Lo siento, pero es la única que hay. ¿Mi ausencia dolió? Lo siento, ¿pero acaso hubo promesas de por medio?" Inhala profundo, con la tensión endureciendo los músculos de su mandíbula. Al apartarle la vista de encima expulsa una carcajada hueca. "No quiero hacerte más daño del que ya te hice. Pero parece que quién más te ha dañado has sido tú mismo, y las expectativas que pusiste sobre mí." Cierra los ojos brevemente. ¿Acaso la conversación les llevaría a algún lugar?
Y es que si tanto hubiera querido tenerlo comiendo de su mano, lo habría hecho. ¿O es que la red mentiras que había tejido para él se podía considerar algo más que migajas? Dentro de la perspectiva de Jeremy, lo único que había hecho era abrirle los ojos. Pero... Quizá ese mundo de ilusiones era más cómodo que la realidad.
"Créeme, serías más feliz sin mí alrededor. ¿Por qué me darías una segunda oportunidad que no he pedido?" Murmuró por fin. "Sientes que juego contigo, sientes que todo lo que digo es mentira. ¿Entonces para qué me quieres ahí?" Menea la cabeza, confundido. No tenía sentido, sin importar cuántas vueltas le diera al asunto.