la caricia en su cabello la congeló de pies a cabeza. venus no estaba acostumbrada a las muestras de cariño de personas ajenas a su familia. arisca, marcaba distancia con las personas con tanta facilidad que le impresionó un poco que su primer impulso no fuese golpearle la mano y alejarlo, sino que lo aceptó. como si se tratara de un viejo amigo. quizás era esa vibra que le recordaba a su madre. apretó un poco su mandíbula, hasta marcarla bajo su piel y bufó. lo hizo desde el fondo de su pecho. ‘ vamos al hostal ’ asintió, aun cuando ya se estaba dejando arrastrar por el coreano por el sendero hacia la salida, por suerte todo en ese lugar estaba relativamente cerca. era un infierno del porte de una habichuela.
¿por qué haces esto? quiso decir, pero sólo lo miró, pestañeando un par de veces. sorprendida. ‘ ¿y tú? te vas a enfermar tú ’ advirtió, no quería cargar responsabilidades sobre sus hombros, pero tampoco alcanzó a deshacerse de la tela cuando volvieron a emprender camino. escuchó algunos palos rotos y hojas trituradas a sus espaldas, como si alguien hubiera decidido emprender el mismo camino que ellos. sintió una textura extraña en su mano, pero no preguntó; nunca lo hacía, no se entrometía donde no la llamaban.
el nombre del litha despertó una mueca en su rostro; fue casi incapaz de contenerlo. parecía que alguien la había entrenado para reaccionar con rechazo al escucharlo, incluso cuando su existencia ya no le parecía una desgracia. sólo escuchó el relato, con el mentón en alto y mirando al frente, orgullosa y soberbia. seguía manteniendo ese aura intocable, incluso cuando temía que debía golpear a alguien en cualquier momento. seguía tras de ellos, pero más lejos. ‘ ¿un altar? ’ aun así escuchaba su relato, podría ser similar a los que colgaban de los árboles del cementerio. ‘ ¿habrá muerto alguien en las rocas? ’ podría ser el recuerdo, una señal de que alguien perdió la vida en ese lugar. ‘ no se siente una simulación ’ eran demasiadas personas, no estaban en un lugar reducido ni tenían un profesor haciendo el ridículo al momento de presentar el caso. los informes, las entrevistas, los discursos repetitivos en la plaza y los talismanes, todo se sentía demasiado real.
‘ sus creencias respaldan las muertes, ¿no? ’ recordaba la entrevista de la mujer, fue un audio que reprodujo cientos de veces. ‘ fiona dijo que fergus no iba a los rituales, ¿lo recuerdas? y que con ellos le agradecían a la tierra por lo que les daba ’ no tenía sentido en su cabeza, nada de eso. ni los sacrificios ni esa visión absolutista de la vida, venus siempre ha sido más de los tonos grises. los espacios ambiguos, incluso cuando parece tajante al desagradarle alguien. nunca termina de odiar a los demás; es más indiferencia que otra cosa. ‘ los forasteros alteran los rituales al no participar y los entregan como un sacrificio, es una forma de demostrar que son leales a lo que sea que veneren ’ bufó al final, la simple idea le parecía totalmente ridícula.
una vez que abandonaron el territorio de la mansión, ya no sentía a nadie siguiéndoles el paso. ‘ casi lo herí ’ no mentía, en algún punto del camino su mano había ido hasta la pequeña cuchilla en forma de mariposa. un prendedor que suele ser utilizado como una herramienta inofensiva, pero también le servía como defensa. esa dualidad era lo que transmitía su madre. soltó un suspiro pesado, sin darse cuenta, sostuvo el aliento gran parte del camino y, ahora, por fin podía respirar en paz. su corazón todavía latía desbocado en su pecho y apretó la mano masculina. ‘ de no estar tú, lo habría herido, gracias ’ lo decía en serio, no quería aterrarlo. no a él. ‘ ¿te puedo hacer una pregunta? ’ soltó la duda, le nació la duda apenas nombró al coreano un rato atrás. ‘ ingyu, lo mencionaste, ¿es buena gente? ’ si él decía que sí, le creería. si dudaba, volvería a poner todas sus sospechas encima de esos hombros.