Te soñé.
Después de una breve pero entretenida conversación con ella sobre paisajes neozelandeses y ovejas que no vi, ella se despidió, yo por otro lado seguí pensando en las ovejas que nunca vi, y de tanto pensar en ellas me dormí, caí en un sueño profundo donde mi subconsciente me transportaba a una sala de un departamento pequeño acogedor y frío, me sentía como en casa. En un sofá de colores semejantes al blanco o gris claro, me encontraba sentado, de un momento a otro ella apareció a mi lado, con un abrigo marrón, que de por cierto le quedaba increíble, e inmediato la miré y solo sonreía, la verdad no sabía que hacíamos en ese sofá los dos juntos, pero algo era cierto me sentía en paz con su compañía. Yo momentos después solo la miraba mover su boca como si me dijese algo, pero no la escuchaba y solo seguí sonriendo siento mi cabeza positivamente como si entendiera lo que ella me decía, luego de una gran charla, por así decirlo, frente de mi apareció un pasillo, del lado izquierdo del mismo había una puerta, ella solo me miró me abrazo y fue en ese instante que solo pude escucharla acercarse a mi lentamente, mirándome a los ojos, nuestros rostros se encuentraban a tan solo centímetros y a un paso de un gran beso, pero ella se detuvo y me dijo te amo, como si siempre me lo hubiese dicho, como si de verdad lo sintiera, yo solo me levanté anonadado y caminé hacia la puerta del pasillo dándole la espalda a ella, y antes de abrirla e irme, la mire por última vez y le dije, también te amo.













