ay, ¿ya tenía pinta de vivir allí? ¡qué emoción! apenas un par de semanas y pasaba como una local más. acomodó los mechones que estorbaban alrededor de su cara, y los dejó tras sus orejas, orgullosa. mierda, tenía el guante sucio. qué asco. no podía dejar que apareciera la emoción en su rostro, así que sólo sonrió: ‘ no se trata de recoger basura, es construir conciencia y comunidad, ¿no te parece lindísimo? ’ por supuesto que no, ella también preferiría estar en casa. pero estaba empecinada en experimentar cosas nuevas, jamás podría haber hecho algo como esto en corea del sur: era una oportunidad de una sola vez. ‘ mira, te dejaré que atrapes tú ese envoltorio de papas fritas, te vas a sentir mejor ’ lo empujó hacia ella con el bastón de la basura.