Hoy llueve y supongo que es por una buena razón.
Pero el frĆo me caló los huesos y me hizo parte de Ć©l, me permitió abrazar mis demonios, hacer un mapa con mis moretones y curar mis heridas, no quise ni ver la madrugada, menos levantarme a desayunar.
Queria ir a la cocina por un poco de agua, pero el espejo se topó en mi camino y fue inevitable verlo roto, como yo, como todos quizÔ.
El reflejo me devolvĆa una imagen tan diferente a la que yo recuerdo de mi, que me asustĆ© y lo tapĆ©.
”No me reconozco en el espejo!
Tengo un arcoĆris que quise guardarme en el bolsillo para verlo siempre, para que nadie mĆ”s pueda verlo, pero aquel arcoĆris necesitaba de muchos cuidados asĆ que murió en mi bolsillo. Como tĆŗ.
Puse una curita en cada una de mis heridas, pero estƔn muy grandes y no puedo taparlas todas.
Hoy llueve, ¿Te dije? Creo que soy yo la que estÔ lloviendo, ¿Cómo me doy cuenta? ¿CuÔl es la diferencia? Me estoy ahogando y necesito vaciarme.
La perra de mi amiga me apoya su cara en mi hombro, siento que esta diciéndome "Contas conmigo humana, ¿vamos a jugar?"
Luego salta sobre mi y las grietas de mis heridas se dispersan. Respiro la acaricio y le digo que hoy no, que maƱana, pero maƱana le dirƩ lo mismo.
Soy una persona en ruinas, una casi persona, una mini Roma. Quiero cerrar los ojos, pero sólo veo cadÔveres agonizando. Me exigen que les cuente de mis sueños...
”Ya no tengo sueños! ”Sólo pesadillas!
Hoy ando en bĆŗsqueda de personas que me hagan eterna en sus letras, porque en las mĆas estoy muriendo. Sólo escucho el eco de lo que fui, de lo que ya no puedo ser. Hoy busco quien me devuelva la vida o me mate de una puta vez.
Ćsta es mi carta de despedida.
Quise escuchar que me amas, quise sentir que me querĆas en tu vida, quise leer tu libro cariƱo, quise ser mejor, pero me quedĆ© en el camino.
Necesito luz, estoy sumergida en la noche eterna, de esas que no hay estrellas, no sƩ que hacer.
Pero mientras tanto aca estoy y esta lloviendo.
Porque aquà dentro, también llueve.