Hoy me preguntĂ© si hice mal al no enviarte aquella Ășltima carta hace un año, por primera vez desde hace mucho tiempo volvĂ a cuestionar mis decisiones con respecto a ti, por primera vez soy capaz de expresar algo relacionado a ti quizĂĄ perdĂ el hĂĄbito de escribir sobre ti, y realmente no lo echo en falta.
Fueron muchos años en el que mis emociones eran un ir y venir constante cuando se trataba de ti; ahora todo es tan diferente, si estoy escribiendo ahora es porque necesito cerrar por completo este largo y tortuoso capitulo en mi vida. Pero costĂł mucho abandonar ese apego y necia intensiĂłn de cambiar nuestra situaciĂłn yo tenĂa que aprender tanto de ti que no pude dejarte ir bajo mis propios tĂ©rminos, fue la vida quien me mostrĂł que si tĂș te ibas y regresabas era porque aĂșn no completaba mi lecciĂłn, fue la misma vida quien me mostrĂł que hay conexiones que existen para caducar y la nuestra tenĂa fecha de vencimiento.
Si bien esto es un diĂĄlogo unidireccional en el que escribo mĂĄs para mĂ que para nadie mĂĄs quiero decir que agradezco todo lo que vivĂ gracias esa experiencia, aprendĂ sobre amor propio, sobre las almas gemelas y el destino sobre el perdĂłn y la indiferencia tardĂ© meses en asimilar nuestro fin no por las veces que imaginĂ© que estĂĄbamos destinados el uno al otro si no porque despuĂ©s de buscar una reacciĂłn a tu partida no encontrĂ© nada, quizĂĄ nada no sea la expresiĂłn correcta, no encontrĂ© emociones negativas a las que aferrarme y pensar que tĂș me habĂas lastimado de alguna manera, tampoco encontrĂ© felicidad por alejarme de ese ciclo vicioso del que parecĂa depender.
Simplemente hubo paz ya habĂa terminado y las lecciones que aprendĂ eran claras, no negaba el dolor, la inseguridad que lleguĂ© a sentir pero tampoco ocultaba mi agradecimiento por haberme encontrado contigo en esta vida deseaba que encontraras pronto esa luz que ahora me acompañaba, no te deseo sino felicidad. Porque yo encontrĂ© la mĂa.





















