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âUn dÃa mi mamá se fue por la remesa de la escuela un sábado, y ellos llegan a mi casa, pues como ellos se quedaban en las casas o comÃan en las casas de la gente, pues ya eran conocidos realmente, eran como cualquier vecino que pasaba por ahÃ, y ese dÃa ellos llegan y me dicen: âvamos, que su mamá la está esperando allÃâ.  No, no fui la única ese dÃa, yo fui como la penúltima porque ya venÃan con más niños, asà me reclutaron con otros 14.â
âFueron ocho horas terribles de caminata, porque yo solo tenÃa una pantaloneta a cuadros, un esqueletico y las chanclas que se usan en el campo. Las ramas me cortaban, fue tenaz. Cuando llegamos al campamento estaban en asamblea general leyendo el reglamento. El comandante nos dijo que a partir de ese momento hacÃamos parte del frente 31 de las Farc. Nos dieron Frutiño y al otro dÃa nos levantaron muy a las 4:30. Me dieron desayuno, un jean negro, una camiseta negra, una reata, una pistola, dos proveedores y una granada; esa era mi dotación y yo tenÃa que cuidar eso como mi vida, es decir, esa era mi vida. Ya después del entrenamiento me dieron un AK47, con pecheras, proveedores, puñaleta, machete y dos granadas.âÂ
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âImagÃnese que los golpes más duros fueron los primeros: a los ocho dÃas de llegar al campamento, me mandaron a lo que se llama una exploración, que es digamos ir del campamento al caserÃo en una comisión chiquitita, para ver si ha pasado el Ejército o para ver qué ha pasado de raro por ahÃ⊠y ese dÃa, el comandante de la exploración que iba conmigo, junto con tres hombres más, abusó de mÃ⊠y me dijo que si le contaba al comandante del frente pues me mataba, que él sabÃa dónde vivÃa mi familia y que podÃa matar a mi mamá. Como la ropa quedó llena de sangre, él dijo: âEntierren esa mierdaâ. Nadie sospechó nada⊠obviamente pues yo estaba con ese miedo de que alguien se fuera enterar.â
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âEn El Castillo, en el Meta, para un 7 de diciembre tuvimos un enfrentamiento con los paramilitares y mataron muchos, muchos guerrilleros⊠no sabÃamos contra qué bloque, porque nooo, eso nunca se sabe contra quién se está enfrentando. En el enfrentamiento el comandante me tuvo que enterrar en un hueco pequeñito, y ahà es donde uno dice que el cuerpo puede hacer muchas cosas... me taparon con hojas y me dijo: âTranquila, que yo vengo por ustedâ, y él se fue⊠yo estaba ahà quieta, quieta, ya que a mà me inculcaron algo y es que si el Ejército lo capturaba habÃa opción de vida, pero si los paramilitares lo capturaban lo descuartizaban, lo picaban o simplemente lo mataban o sea era muerte fija, y lo mismo un paramilitar con un guerrillero⊠o sea, esos dos bandos era algo que se mataban sà o sÃ, y se mataban de forma muy feas⊠la tortura era muy fuerte tanto para los guerrilleros como para los paramilitares.â
âDuré tres dÃas enterrada en ese hueco, ¿que por qué me dejó? El comandante me dijo: âSi me la matan, yo sé que me la van a matar muy feoâ, y si me capturaban⊠pues siempre será un desprestigio para la guerrilla que cojan un menor de edad⊠y siempre van a negar que tuvieron menores de edad, entonces pues yo creo que por eso me dejó ahÃ. Duré tres dÃas ahÃ⊠tuve que tomar de mi propia orina para hidratarme⊠es que calculo que pasaron, no sé, unas cuatro o cinco horas y los paramilitares acamparon cerca, al lado del rÃo, para tomar agua⊠yo creà que hasta ahà llegaba, pero es tanto lo que uno puede hacer que usted puede dejar de respirar con tal de sobrevivir. Yo ya estaba débil, mal, no podÃa ni llorar porque me daba miedo que por el solo hecho de susurrar me escucharán. Pero el comandante volvió, me dio la mano y me dijo que creÃa que yo estaba muerta.â
âYo quedé embarazada a los 11 años de mi socio. La chica que dije que era como mi mamá me hizo la prueba⊠llevaba tres meses de embarazo⊠y me hicieron tomar dos pastas y me hicieron introducir otras dos, me dejan un rato ahà y me introducen una jeringa y me absorben el feto y matan a mi bebé. Mi socio no estaba y cuando llegó le conté⊠él le hace el reclamo al comandante porque algunos por su rango alto tenÃan el permiso de mandar a sus socias a la casa... y bueno ya pasa eso, a él lo trasladaron de frente, porque eso podÃa sonar como una desmoralización ante el grupo. Nunca más lo volvà a ver y nunca más volvà a tener socio.â
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âMucha gente que está allá ha sido engañada... se van porque piensan que les van a pagar mucho, por la ambición de tener un arma, muchos se van por rencor o por venganza, porque los jóvenes se agarran con alguien y piensan que van a ir a portar un fusil y van a ir a matarlo, porque le van a tener respeto, pero todo eso es mentira. Realmente tú llegas allá a ser un soldado común y corriente, y no le pagan ni mensualidad ni quincena ni semana, nada. Tú recibes tus tres comidas, tus dos uniformes tu dotación y ya. Los que manejan plata son los comandantes del frente, los comandantes de dirección, el reemplazante, los que manejan los secuestros, los que manejan la extorsión, los que manejan la droga⊠son los que se pueden dar el lujo de tener cadenas, mujeres, de salir a tomar o de llevar su wiskisito para el campamento.â
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âLlevábamos como tres dÃas en un combate y mi compañera me dice: âvolémonosâ, y yo le digo: â¿Y si nos pelan?â. Y nos entregamos con armamento. Yo tenÃa 13 años. Me capturaron. No creÃan que tuviera 13 años, porque mi cuerpo era muy grande. Confirman mis datos, y de ahà paso a un proceso con Bienestar Familiar⊠ellos buscan a mi familia, y después de un mes y medio de estar en hogares sustitutos encuentran a mi mamá⊠volver a verla para mà fue el dÃa más feliz de mi vida. Adaptarme a la vida civil fue muy duro, el delirio de persecución fue impresionante, me molestaba el ruido. Valido el bachillerato y en el Sena hice un técnico en auxiliar contable y sigo preparándome para salir adelante. Estoy en el registro Ãnico de VÃctimas, y hace cuatro años tuve la oportunidad de ingresar a un proyecto artÃstico donde hay muchas personas que tuvieron una experiencia igual o peor que la mÃa, y ahà fue donde dejé de sentirme culpable por lo que me pasó, porque no he sido la única, aprendà a superar lo del aborto, que era algo que yo no habÃa podido superar; todo eso lo aprendà gracias al arte y al teatro. Y quiero contarles que del reclutamiento sà se puede salir adelante y tener una mejor vida.â
González, E. (2020, 13 de febrero). Dos testimonios de quienes fueron forzados forzadamente cuando eran niños. El Espectador. Recuperado de https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/dos-testimonios-de-quienes-fueron-reclutados-forzadamente-cuando-eran-ninos-articulo-904328