Sé que eres pequeño pero sé que entiendes muchas cosas de este mundo lleno de caos.
Sé que entiendes que mamá se fue, que murió. A veces te lo intentamos explicar de formas complicadas y podemos confundirte un poquito pero es los adultos a veces tampoco lo entendemos del todo.
Mamá se fue cuando tú aún eras muy pequeño y que no puedes recordar su cara, los ojos llenos de amor con los que no te perdía de vista cuidándote. La dulce voz con la que te arrullaba en tus noches más difíciles donde te costaba alcanzar el sueño y los brazos que te cargaron hasta el final de sus días. Es triste, lo sé, porque es casi como si nunca la hubieras tenido. Y aún así te veo y noto que en tu cabecita ronda la pregunta ¿Por que siento que me hace falta algo que no conozco?
Quisiera darte la respuesta correcta, al menos sé que está es la que más se le acerca.
Quiero recordarte que no estás solo.
A veces te veo perdido sin saber cómo o para dónde vas. Vas con abuelita, con tíos o con papá pero te cuesta saber a donde perteneces y cuál es tu hogar.
Te encaprichas y no te quieres acostumbrar a andar de aquí para allá, porque buscas un lugar que se sienta como los brazos de mamá.
Estamos tus hermanos, esta papá, tus tíos y demás familia para recordarte todos los días el ser maravilloso que eres. Queremos cuidarte y acompañarte en este camino para que descubras que mamá se fue, pero dejo en ti un pedazo de ella. Y ahí está la respuesta.
El amor con el que mamá te trajo al mundo esta en tí, y te sorprenderás que cada vez que seas feliz con tus experiencias es ella aplaudiendo tu aprendizaje.
Cada vez que seas feliz con las sensaciones del mar en tu cuerpo, el viento entre tus cabellos, el frío que congela tu pequeña nariz o la calidez de una fogata que ruboriza tus mejillas es mamá abrazándote.
Cuando el corazón te inunde de amor propio es mamá amándote.
Porque ella murió pero no se fue muy lejos, está en ti.
Obsérvate en el espejo y la encontrarás en tus ojos pequeños y brillantes, en tus hermosos cabellos rebeldes que enmarcan suavemente tu cara, en tus gestos y la forma tan graciosa en la que te expresas con las manos, ahí está ella.
Así es que cuando te amas a ti mismo, amas a mamá y ella te ama a ti.



















