En ocasiones no podĂa creer la cantidad de correos y mensajes que podĂan acumularse durante las dos horas que pasaba en la pista corriendo, aunque por los resultados que habĂan estado obteniendo, aĂşn a pesar de su accidente, no era del todo una sorpresa. Ya no se limitaba a sus patrocinadores e inversionistas escribiendo por el buen resultado de la carrera, sino que las marcas seguĂan cercándose a ellos para trabajar con la escuderĂa a un ritmo que era a veces casi imposible de seguir, pero se las arreglaban.
DespuĂ©s de algunas horas logrĂł ponerse al dĂa, mientras la fiesta continuaba. El ruido que venĂa de su estĂłmago le recordĂł que no habĂa comido aĂşn y morĂa de hombre. Las bebidas y aperitivos nunca faltaban en el hospitality, y ver gente siendo lanzada por los aires era prueba de ello, pero necesitaba algo más consistente. AĂşn habĂa gente festejando en el autĂłdromo por lo que los puestos de comida seguĂan disponibles. Su mente no podĂa pensar en otra cosa que no fuera una enorme hamburguesa con papas y una bebida.
Era ahĂ a donde se dirigĂa cuando dos personas teniendo una conversaciĂłn llamĂł su atenciĂłn. Su hermano lucĂa serio, un poco más que de costumbre y eso no podĂa ser una buena señal.
— Si se quieren poner tĂ©cnicos, sĂ pasĂ© toda la carrera reuniendo datos.— Dijo, cuando estuvo lo suficientemente cerca. PodĂa decirse que una de sus tareas al estar en plena carrera era reunir y analizar informaciĂłn para obtener el mejor resultado, cosa que sĂ hacĂan. Pero discutir el tema en ese momento y lugar donde cualquier podrĂa oĂrlos no era la mejor idea.
El olor a combustible desapareciĂł apenas cruzaron la salida del circuito y con eso se libraron tambiĂ©n del peso de las cámaras, los patrocinadores, las entrevistas y el ruido constante que acompañaba cada fin de semana de carrera. Por primera vez en todo el dĂa no habĂa nadie esperándolos. Solo eran tres personas caminando por un estacionamiento casi vacĂo.
Alice iba en medio de los dos y Kit seguĂa la conversaciĂłn hablando de comida, de una hamburguesa gigantesca y papas para acompañar. De que llevaba horas sobreviviendo Ăşnicamente con cafĂ© y bebidas isotĂłnicas porque tenĂa que admitir que estaba casi igual de nervioso que su madre porque su hermana volverĂa a correr.
Elijah sonriĂł sin darse cuenta, era un alivio escucharlo, poder preocuparse por algo tan ridĂculamente normal como que habĂan estado bebiendo o que les apetecĂa cenar. Les seguĂa los pasos con las manos en los bolsillos pero justo al dejar la lĂnea de luces y acercarse a uno de los locales que seguĂan abiertos, se decidiĂł y tomĂł de la mano a Alice, suavemente, como si lo hubiera hecho antes cientos de veces. Incluso dibujando un pequeño cĂrculo en el dorso de su mano con su pulgar.
Kit pareciĂł no darse cuenta y caminĂł delante de ellos, levantĂł un brazo al sentarse en la mesa que ya estaban alistando para ellos.
"¿Van a caminar más rápido o tendré que terminar de ordenar antes de que lleguen?"
Elijah apurĂł el paso sin soltar a Alice, relajándose un poco al sentir que realmente ahĂ pasaban de incĂłgnito a pesar de que seguĂan a unos pocos metros del paddock.
Kit soltĂł una expresiĂłn de aprobaciĂłn cuando todo lo que habĂan pedido cubriĂł la mesa, Elijah asintiĂł con la cabeza, contagiado por ese efecto reconfortante que acompaña a la expectativa de una buena comida, le pasĂł desapercibido que el hermano de Alice tomaba uno de los vasos de soda, improvisando un brindis.
"Bueno, creo que nunca te agradecĂ formalmente por cuidarla en Yas Marina. Hiciste exactamente lo que debĂas hacer, despuĂ©s del accidente tambiĂ©n. Casi no fue suficiente, lo sabemos y nadie te convencerá de lo contrario por lo que estoy seguro de que darás tu vida para garantizar que no pasará de nuevo. Bienvenido a la familia, supongo"
Elijah parpadeĂł un par de veces, sorprendido. Kit ya habĂa tomado un sorbo de su bebida como si no acabara de decir algo enorme. Dawlish permaneciĂł inmĂłvil apenas un segundo, asustado incluso de voltear la cabeza hacia Alice. IntentĂł convencerse de que aquel comentario sĂłlo era una cortesĂa y no una invitaciĂłn. Si, eso debĂa ser.
"Suerte cuando se lo digan a Gideon, hará un millón de preguntas. Muchas más que Padre y Fabian".
















