Kit extendió los brazos hacia Liza en cuanto ella entró en su campo visual. Albus no pudo evitar sonreír mientras dejaba sus cosas junto a la puerta, incluyendo la pañalera del bebé.
—Nos detuvimos a comprar algo ¿no es verdad, mi pequeño aliado?— dijo acercándose a los dos con las manos detrás de la espalda. Había tenido cuidado para que ella no notara el enorme ramo de girasoles que le habían llevado.
— Estamos seguros de que diste lo mejor de ti en la prueba de hoy y quisimos traerte esto para recordarte que para nosotros siempre serás la mejor en cualquier cosa que te propongas.
Apenas salieron de sus labios las palabras, se arrepintió.
Sabía que aunque Liza era excepcional, su tía Greta siempre la había alentado a seguir su corazón. Y sin duda también sería increíble para dirigir la editorial o incluso para escribir sus propios volúmenes, no necesariamente relacionados con la gastronomía ni con el queso. Eso sin duda lo mantendría mucho más tranquilo, pues preocuparse por ella y por su seguridad era cosa de todos los días.
— En el entrenamiento, serás la mejor auror de todas. Todos lo dicen, incluyendo a mi padre y al tío Ron. Los superaste hace mucho— agregó rogando porque ella no hubiese notado su pequeña perturbación
.
— Excelente, porque muero de hambre.— No se soltó el almuerzo, aunque apenas y comió un poco de fruta. Estaba demasiado nerviosa como para comer algo más pesado y prefirió usar ese tiempo para seguir repasando antes de volver para terminar sus exámenes.
— Huh...— Aunque tenía en brazos al bebé y lo acomodó para tomar también las flores que habían llevado, no pasó desapercibido el comentario de Albus. No era la primera vez que decía algo así y aunque no lo dijera abiertamente, sabía que no le encantaba la idea de que hubiera decidido entrar al departamento de Aurores.— Vamos, esponjoso, hay que ir a buscar los platos.— Se dio la vuelta para ir a la cocina, dejando que Potter siguiera hablando. No iba a iniciar una discusión frente al bebé, aunque definitivamente no dejaría pasar aquello sin alguna clase de respuesta, pero tendría que esperar.
Dejó las flores sobre la barra de la mesa. Necesitaba por lo menos una de sus manos libres para llevar los platos hasta la mesa y poder sentar al bebé en su sillita. Se acercaba su hora de dormir y quería que cenara y darle un baño primero.



















