¡asfixiante es poco! lupe lo sintió como una auténtica cárcel, así que cuando le hace las siguientes preguntas aprovecha a desplegar todo su histrionismo y se acerca a una piedra que ve en el suelo. se agacha, la levanta y hace una mueca. ‘ no, no hay un cigarro aquí abajo — — nada interesante. ’ vuelve a enderezarse y da media vuelta para enfrentarlo. niega, un poco de compañía nunca viene mal. ‘ bienvenido. ’ ¿a dónde? ¿a un pueblo que no es suyo y está punto de ser atacado por la peor tormenta de su vida? ajá, básicamente. ‘ eso sí, debo advertirte que no tengo idea qué hacer, ni a dónde ir, ¿será que estamos a salvo fuera? ’ son muchas interrogantes, aunque no las hace asustada, todo lo contrario, considera aquello interesante, prácticamente una aventura.