“No des un paso más, yo reclamé este refugio,” dijo @lupequiroga, en el exterior del hotel.
A Cillian le hubiera gustado no detenerse frente a las palabras de la mujer, pero como su mente no le hacía caso, sí lo hizo. Quizás muy obedientemente. Cuando finalmente dio el siguiente paso, se sintió muy consciente, muy forzado. No le gustó.
“¿Tanto me odias?” preguntó, y también se sintió incorrecto, pero no se corrigió. Simplemente le dio la espalda a la pared, con las manos en los bolsillos, tensándose con la sensación de frío que le daba su ropa mojada. “Como para denegarme un refugio, digo, solo quiero protegerme un poco de la lluvia.”



















