Compartir el tiempo relativo
Este es un relato, que escribo unos meses después de aquellos días que pasamos aprendiendo en Ciudad de México. Tras muchas horas de avión, un libro leido de principio a fin, dos semanas por delante lejos de mi pequeña, 8h de sueño en una cama para mi sola en la habitación de aquel hotel a 10 minutos andando del punto de encuentro del laboratorio. Por fín, conocí en persona al resto del equipo, antes de entrar, terminando de armar una presentación que teníamos que hacer en un momento que durara sólo 6 minutos.
Martín, Virginia, Hernán, Laura, Mayra, Montse, Javier , Julio y yo (Sara), empezamos la historia, en la que durante unos días de diciembre vivíamos y repensábamos todo en función del tiempo mientras lo compartíamos. Dedicamos mucho tiempo a hablar, grabábamos las conversaciones y las publicábamos aquí. A veces las he vuelto a escuchar, echo de menos sus voces y las derivas que tomaban las palabras y las experiencias compartidas cuando aún no teníamos prisa por alcanzar ningún objetivo.
Nuestra primera conversación redefinió el proyecto. Pasamos de un proyecto de rentabilizar el tiempo agrupando tareas a un proyecto de colectivizar y valorar el tiempo cuando se trabaja en proyectos comunes. Una vuelta radical que decidimos aplicarnos como equipo y poner cómo condición principal que el tiempo que pasásemos juntos sería tiempo colectivo y de gran valor. Decidimos seguir reuniéndonos en diferentes rincones de ciudad de México, siempre con la grabadora y algún portátil en la mochila.
No nos conocíamos, no sabíamos como trabajábamos, pero allí estábamos formando equipo y tratando de sacar algo en claro al final del laboratorio. Todos los que estábamos allí habíamos hecho proyectos antes, todos teníamos métodos validados por nosotros mismos, todos queríamos aprender algo de otras formas de mirar, de pensar y de hacer. Un poco sin orden, mezclando metodologías, teorías y conversaciones fuimos avanzando en el concepto del nuevo proyecto que estábamos reformulando.
Conseguimos consensuar una definición: "Propuesta para transformar la experiencia colectiva del tiempo, basada en sistemas de intercambio no monetarios entre las personas y sus comunidades, promoviendo y valorando la acción colaborativa motivada desde los afectos y desde la abundancia que surge al compartir el tiempo."
Poner palabras a lo que tienes en la cabeza y que esas palabras coincidan con lo que tus compañeros han entendido es una de las tareas más dificiles y gratificantes una vez que lo consigues. Las primeras palabras que encontramos fueron gracias al taller de Mauro Gil Fournier de Afectos / Afectados y Afectivismo en las cuales empezamos a encajar todo lo hablado en nuestra actividad de diseño utópico que nos propuso Martín.
Tuvimos que inventarnos un personaje, su historia y como su banco de tiempo le había ayudado a mejorar su vida. Cada miembro del equipo uno. A través de esos personajes ficticios surgieron debates muy interesantes que incluso regresaban al concepto inicial de banco de tiempo, aquel que sin conocerlo, aún nos estábamos atreviendo a reformular. Entró el taller de Julio Gisbert y el documental Time as Money para situarnos en el contexto que queríamos mejorar y con los personajes y su historia de base y la teoría de los afectos empezamos a trabajar.
De cada personaje y de cada historia sacamos que afección tenía, con que otros afectados se podía juntar para solucionarla en común y que tipo de acciones movidas por esos afectos podían realizar juntas.
Un gran edificio de apartamentos que repartía el cuidado de plantas y mascotas. Una comunidad de familias que habilitaban un lugar y organizaban actividades para reunirse. Una comunidad de vecinos que podaban las plantas y se organizaban para velar por la seguridad de los alrededores de sus viviendas. Un grupo intergeneracional que vivía a las afueras que se organizaban para devolverse favores. Una club deportivo asociado a los comercios del barrio que basaba los intercambios en la confianza;Una comunidad universitaria que aprovechaba el tiempo entre clases para proponer proyectos comunes. Intercambio de favores entre ONGS y comunidades de cuidados...
Se suponía que nuestro objetivo era mejorar una herramienta o crear una nueva para la gestión de estos intercambios. No llegamos. Se estaba haciendo más complejo de lo que un pequeño cambio pudiera gestionar. Pero estábamos avanzando mucho conceptualmente. Vimos que los bancos de tiempo al uso no resolvían muchas aspiraciones y que la única manera de conseguir una herramienta apropiada era pedirle exactamente lo que queríamos conseguir, y en eso seguimos, en definir y consensuar que queríamos conseguir.
Para cada comunidad de afectados y afectivismo que localizamos en nuestras historias pensamos en herramientas ya funcionando que podían resolver parcialmente alguno de nuestros objetivos. Plataformas de crowdfunding de las que podíamos aprender de apuestas y pagos colectivos aunque fueran en tiempo; Redes sociales, plataformas de citas para valorar y gestionar la confianza y encontrar personas afines. Otras aplicaciones que funcionan con geolocalización y otros datos para optimizar los intercambios....
Poco a poco íbamos teniendo una idea de como sería la plataforma de lo que decidimos que queríamos conseguir, por el tiempo que nos quedaba antes de la presentación decidimos plantear el paso a paso en la guía de cómo hacer abundante el tiempo y preparar nuestra presentación del proyecto en forma de video resumiendo nuestra forma de trabajar.
La guía estaba dividida en 12 pasos /horas repartidos en los siguientes apartados: Ingresar con afectos/ Crear comunidad de afectados / Promover afectivismos/ Colectivizarlos y Valorar con afectos. Javier, Julio y Mayra avanzaron con los textos y el glosario de la guía mientras el resto del equipo estábamos con la presentación. Laura unas horas antes de la presentación final la maquetó y le incluyó los gráficos y así quedó de requeteprofesional.
Hay textos que editar, pero el archivo editable se quedó en una computadora que se cerró aquella tarde y se fué a la playa. Cuando quisimos recuperarla la licencia de prueba había expirado. El tiempo también es esto. Las ultimas horas cunden 10 veces más y las horas que pasan después de una presentación se vuelven días, semanas o meses. Aquí parece que no hemos desaprendido suficiente, que seguimos funcionando por presiones externas aunque estén enmarcadas en un contexto así. No es ninguna critica, es una observación, desde lo temporal, lo relativo que es el tiempo y el aprendizaje. No basta con plantear ideas o proyectos tenemos que encontrar la manera de que los cambios y los proyectos transformen de verdad nuestra realidad.
Habíamos tenido conversaciones muy bonitas, y habíamos avanzado mucho con ellas. Por eso decidimos hacer nuestra presentación final simulando una de nuestras conversaciones. Escribimos un guión que resumiera en una todas ellas y que narrado durara sólo 6 minutos
Virginia y Montse plantearon la estructura que fuimos completando entre todos. Nuestra conversación de conversaciones iba hablando de nuestra experiencia, da cada visión del proyecto y del tiempo, de cómo funcionaría la propuesta a través de una historia y de dónde recogíamos y seguiríamos publicando avances; aquí, en este blog. Pasen y lean :)
Fuimos haciendo grabaciones y Hernán y Martín las iban armando y encajando en tiempos. Laura y yo nos pusimos los ultimos días a dar apoyo gráfico a las palabras haciendo gifs amarillos y negros.
Esas últimas horas, antes de la presentación, antes de despedirnos. Nos dividimos el trabajo, volvimos a trabajar sólos cada uno en lo que antes del laboratorio se nos daba mejor. Dormimos por turnos y fuimos juntando trabajo a contrareloj. La presentación fué subir y dar al play. Duró los 6 minutos exactos que nos habían pedido. Quizá nos faltaron algunas imágenes, quizá otro formato no nos habría dado tanto trabajo, quizá con más tiempo quizá con menos...
Ahora los recuerdos, tienen su propia manera de medir el tiempo. Recuerdo la ciudad, recuerdo a las personas, recuerdo estar en conversaciones, recuerdo formas de trabajar de convivir y de festejar.
A pesar de que Ciudad de México es una ciudad con prisa, yo allí recuerdo y recordaré que una vez me tomé un tiempo para hablar del tiempo y lo compartí y lo disfruté con personas que tampoco olvidaré.














