“¿No, no?” Repitió tras Ciel, sin captar hacia donde iba con la negativa. Mucho menos cuando esta se veía acompañada por una risa. Quizá era su expresión de tonta confusión la que le está haciendo reír… Quién sabe. “Ah, eso–” murmura y baja la vista, logrando apreciar el espacio que se ha formado cuando Ciel ha alejado la prenda de su cuerpo. Tenía razón. “Está bien,” parpadea lento, recibiendo la toallita con una mano mientras que con la otra se baja el cierre del suéter. Al crear la abertura suficiente se frota por encima de la piel. Tiene la vista enfocada en la tarea así que no aprecia las reacciones de su compañero mientras responde pregunta tras pregunta. “No pasará nada. Podría sumergirla en agua y seguirá funcionando a la perfección.” Porque aquella era el proyecto en el que había trabajado casi por dos años después del accidente, claramente contaría con características que la harían diferente a cualquier otra. “La que viste esa noche, que parecía casi como una mano de verdad… Ese es un prototipo nuevo. Luce bien, pero no funciona– tan bien. Necesito mejorarla en muchos aspectos.” Termina soltando una exhalación suave. “¿Mnh?” De repente sube la mirada, quizá inquiriendo por mero acto reflejo. No le gustaba hablar de ese tema en específico pero– pero era Ciel. Estaba bien. “Fue un accidente automovilístico. Sí, nada muy mágico de mi parte. El conductor había ingerido más del alcohol legal… Mucho más. En fin, estaba como una cuba,” menea la cabeza al mismo tiempo que inhala profundo y exhala, siempre con una lentitud premeditada. La última vez que habló de todo aquello terminó con un ataque de pánico y no quería verse en la misma situación. “De todos modos, lo que más me dolió no fue perder esto. Sino… La persona que estaba en el copiloto. Todos dicen que fue un milagro que yo no hubiera muerto también,” murmura cada vez más bajito. No creía que aquello habría sido una suerte. No cuando era Jerome quien ya no estaba con elle. “¿Y tú?” Arquea las cejas, todavía enfocade en Simba. Aunque no por mucho. “¿Mnh? ¿Miedo?” Simon se ve subiendo la cabeza rápidamente, confundide por su respuesta. Entonces se pone de pie y deja de acariciar a Simba, con ambas manos por delante y mientras se pellizcaba la punta de los guantes. “¿De qué? ¿Lo dices por Simba?” La confusión en su rostro se hace más aguda. Por un momento cree haber perdido el hilo a la conversación. “No arruinarás nada. Serás un buen dueño,” opta por acortar la distancia y posarle una mano sobre el hombro. Esta desciende, aprieta ligeramente por encima del codo. Quería brindarle un poco de bienestar aún si no sabía de dónde había surgido aquel comentario. “Te contaré las cosas que yo sé sobre perros, ¿te parece? Llevo meses cuidando a los de mi maestra, algo de conocimientos tengo,” le dedica un amago de sonrisa. Incluso se anima a alzar la misma palma para presionarla contra un costado de su rostro. Quizá las cosas no estaban completamente normales entre ellos, pero eso no quitaría el que Simon siempre quisiera apoyarle. “¿Sabes por qué no arruinarás nada también? Porque estoy contigo. Cuando tengas un problema, ven conmigo y lo solucionaremos juntes.”
mejillas tiñéndose de un rubor fácil y perceptible por cualquiera al percatarse lo fácil que simon se desacía del cierre de aquel sueter y lo expuesta que quedaba su piel. mirada deslizándose a un lado, concentrándose en el cachorro que investigaba cada uno de los rincones presentes mientras sus pensamientos se dispersaban hacia cualquier sitio. por un momento hasta tiene la impresión que su respiración se detuvo. “¿es un prototipo más antiguo?” inquiere, voz titubeando que va adquiriendo seguridad luego que carraspea al menos una vez “¿estás aún trabajando en la otra o has descartado el proyecto?” y mirada ahora si yace en sus facciones, porque si bajaba un poco más se encontraba con un torso a medio cubrir que no deseaba mirar. con suerte el carmesí de sus mejillas había desaparecido lo suficiente como para ser imperceptibles a la mirada de simon. historia le sorprende, nunca antes la había escuchado y era la primer vez que le contrarie se sumaba a hablar del tema sin huir o suplicar para que se detuviera. mordisqueó el inferior de su labio, un poco intranquilo por aquello que llegaba a su canal auditivo “que irresponsable” murmura, completamente sorprendido y encontrando que historia se ponía cada vez más intensa a medida que los detalles aparecían. escalofrío recorriendo su cuerpo, una pésima sensación que se instalaba en su estómago y un pesar por lo que elle había vivido incluso sin saber quién era el ser querdio fallecido. “lo siento mucho” muscita “debe haber sido muy difícil para ti” y no sabe porqué menciona aquella frase en pasado cuando hay algo dentro suyo que sabe que es parte de los demonios que aún le atormentan “¿es por eso que la escondes?” susurra, su mano sujetando aquella perteneciente a la prótesis con la delicadeza que siempre acostumbraba. era aquella la parte que simon parecía más odiar de sí misme, y era también la que ciel más quería demostrarle que era perfecta “¿te recuerda todo tu pesar?” y de verdad le gustaría entender psique impropia. “para mi, mis prótesis son un castigo” le explica “las llevo así porque no quiero olvidar que me equivoqué. que hice algo que no debí hacer” su voz nunca ha abandonado ese hilo de voz que comenzó cuando cercanía se hizo presente. no necesitaba hacerlo cuando sabía que era escuchado perfectamente, es ahí que suspira porque no es algo de lo que suela hablar con tanta transparencia. mas simon le había compartido aquella historia con confianza, se sintió capaz de hacerlo también. de confiar en él “use magia prohibida cuando mis padres murieron, quería revivirlos, pero las cosas no salieron bien evidentemente” y una mueca se forma en sus labios, porque idea aún seguía presente en él. sabía que la próxima vez que lo intentara tendría éxito, mas ahora necesitaba algo distinto pues ya no poseía los cadáveres de sus progenitores. “sí y no” responde a interrogante y por un instante cree que no está hablando coherentemente, que aquella expresión de miedo salió tan natural y presa de confidencia mantenida que ni siquiera pudo controlarla. “de alguna forma u otra, arruinarlo es mi talento” y se ríe, una burla hacia sí mismo que parece tomar con humor, mas en el fondo conforma sus inseguridades más grandes. aquellas que no comparte y oculta tras un actuar tan despreocupado e impulsivo. cuando siente palma ajena sobre su rostro, no puede evitar el recargar una parte de sí para sentirle más cerca y posar su propia mano sobre el dorso de la misma “no sabes lo que dices” suena a que le regaña, mas las palabras yacían ahí atoradas en su garganta y querían ser liberadas. sensaciones de que aquella conversación poseía tensiones que antes no estaban y con lentitud le aparta del tacto de su rastro, mas no libera el agarre sobre sus dígitos. pequeña ancla que le ayuda a proseguir con su diálogo “ya lo arruine contigo también, ¿no te das cuenta?” ¿o simplemente lo estaba ignorando? “nada entre nosotros se siente natural ahora, pero a pesar de eso no quiero marcharme. no quiero evitarte” confiesa, lo había intentando, pero al final podía admitir que se sentía más alegre desde que se topó con elle de aquella manera tan casual y repentina “sé que las cosas están extrañas ahora, pero no quiero que te alejes” no como todos los demás lo hacían cuando sus errores se volvían evidente y amenaza de angustia parecía llegar a sí. esa que podría terminar en lágrimas que siempre ocultaba, que no permitía que nadie más viese y menos de que presencia frente a simon se convirtió en reclamo de adjetivo negativo que le recordaba a figura paterna. ¿si simon le veía ser así débil le daría mas razones para marcharse? no era lo que quería. suspiro jalando de ese pequeño agarre que aún mantenía con elle, atrayéndole cerca hasta poder descansar mentón sobre su cabeza y mano libre en una de sus mejillas “lo siento por todo” se disculpó “no puedo cambiar mi sentir, pero no planeo cruzar esa línea otra vez. sólo dame tiempo para que volvamos a ser simon y ciel, como antes, pero no te marches en el proceso” pide, incluso si por momentos era incómodo quería pelear por ese vínculo que mantenían “por favor” y presionó sus párpados junto a suplica, erradicando todas posibilidades que llanto se hiciese presente. al contrario, sólo había calma y un latir que esperaba ansioso el aceptar de su propuesta.