yemas apenas se cuelan sobre la otra camiseta, entrando en contacto con la calidez de tez ajena, y dedicándole una serie de caricias mientras la cabeza reposa sobre el pecho de vilho. encuentra paz y refugio allí, escuchándolo tan de cerca que bien puede atender a la otra respiración, o a los latidos que se cuelan. allí, donde existía una burbuja, donde nada pudiera adentrarse, lo único que suena en el fondo es la melodía lejana del tocadiscos que se encuentra en el comedor, encontrando espacio para escucharse aún en esa habitación que en absoluto cuenta con las connotaciones solitarias que suele sustentar. levanta la cabeza con cuidado, con el único propósito de reencontrarse con las otras facciones, y entregarle una sonrisa que no muestra dentadura. ‘ ¿quieres hablar? ’ inquiere leve, en una voz baja propensa a cercanía, observando las otras facciones, cada detalle que lo envuelve, con ese toque afable de siempre. incluso, ha de dejarse llevar por un instante, y permitir que labios busquen ajenos, en un beso corto que le permitiera volver a verlo. ‘ ¿recuerdas la noche del ritual? ’ prosigue, en lo que dígitos avanzan un poco más, sumiéndose en lo cándido, e inclinando mentón para tocar el otro, rozando rosáceos con la mandíbula al hablar: ‘ verdaderamente me sentí cerca de ti ’ @vilhok