en un escenario tan distinto al anterior, hambre y papas fritas quedaron marcados en plano diferente, pues ahora tenía una sola cosa en mente. tan centrado estaba que no se percató de esa ira que tan familiar a veces se le hacía. claro, con daon a su lado, era algo relativamente nuevo. ‘ no estoy enojado. ’ dice cuando calma regresa, el simple hecho de escuchar voz contraria, podía cambiar direcciones inesperadas cualquier tipo de tema, pues la tranquilidad siempre le era otorgada. ‘ yo — solo estoy preocupado. ’ admite, humedeciendo labio inferior, y estaba siendo honesto, como siempre había sido. ‘ estoy preocupado por ti, no por mí. ’ dice después, y es cuando busca sostener mano impropia entre las suyas, impidiéndole avanzar mucho más. prefiere escuchar lo que falta de rompecabezas que solo no puede armar. primero debe ordenar sus pensamientos, pues con daon no se permitía ser tan impulsivo. tan. habían cosas que, evidentemente, no se podían controlar. no él, al menos. humedece sus labios con sutileza, dejando en claro lo que consideró más importante primero. ‘ escucha — tú no involucraste a nadie. ¿de acuerdo? esto es… es una trampa, daon. ’ le dice, sentándose junto a él. vínculo no se rompe, al contrario, afianza más sus dígitos entre manos impropias. ‘ si eres representante de archaos, debe haber uno por cada aquelarre. así que están todos involucrados y es gracias al concejo. ’ pausa, todo lo que estaba pasando también le confundía, no iba a negarlo, sin embargo, protección del menor estaba primero, por lo que debían armar un plan. ’ la información aún resultaba confusa, pero le molestaba que propio aquelarre no se hubiese reunido por culpa de este tipo de cosas. desvía ligeramente su mirada, pensativo, maquinando alguna idea que no les pusiera en peligro a ninguno. ‘ vas a seguir conmigo. eso es todo lo que tienes que saber por ahora. quiero que sigas conmigo. ’ le pide, ya no suena como la exigencia que hace un momento, pues tono parece haber regresado por completo a la normalidad, o incluso estaba más suave. si era o no por efecto que daon producía en él, no lo sabía. ‘ tranquilo. no debería pasar nada malo. haremos lo que están pidiendo. ’ le menciona, y finalmente busca fijar sus almendras en las impropias, dígitos trazando suaves caricias sobre antebrazo del menor. ‘ tú tienes que estar tranquilo. actuaremos que estamos de su lado y comentaremos eso a todo el mundo. — tenemos que hacerlo para ver que quieren. pero primero debemos encontrar al resto de las personas que representan los aquelarres. es… importante. ’ pues no le hacía mucho sentido lo que estaban haciendo, ¿ese era el nivel de desesperación? pensamientos como ese alimentaban la sed de yunsik, esa característica sed de destrucción. sabía que debía aniquilar al concejo, y lo haría. no ahora, no mucho menos junto a daon, pero juró hacerlo. ‘ esos idiotas me tienen harto. de verdad. no sé qué se creen — ’ pausa con rapidez, comprendiendo que palabras debían ser totalmente medidas. especialmente en lugares públicos como ese. ‘ además… ’ y para mencionar esto, se inclina suficiente para quedar frente a canal auditivo del archaos, ladeando una sutil sonrisa. ‘ ellos no pueden contra mí. ’ le habla en un susurro, quizás demasiado bajo, mas no quería que nadie más escuchara. ‘ ellos son los que deben tener miedo. no tú, ni yo, ni nadie de nosotros. ’ y dicho eso, aprovecha cerca para presionar un beso sobre la frente de interlocutor, poniéndose de pie. ‘ ven, vamos a frafald. ahí vamos a sentirnos mejor y…. habrá papas fritas. ’ intenta regresar tópico a la normalidad, ‘ ¿caminas de la mano conmigo? ’ le pregunta, al mismo tiempo que media sonrisa figura entre comisuras y dígitos buscan enlazarse con impropios para guiar el camino a mencionado aquelarre. ‘ y — no creas que dejaré que algo te pase a ti. ’
es confirmación opuesta, asegurándole que no hay molestia en su actuar lo que le lleva a dejar escapar una exhalación; tan aliviado. así que ahora solo se limita a escucharle, conforme la mirada se mantiene en el suelo, conforme busca digerir sus palabras con pequeños asentimientos. todavía, no hace mucho para mermar ese miedo inexplicable que crece dentro suyo, la angustiante sensación de saber al otro un objetivo restándole el aliento, comprimiendo su corazón. no quiere perderle. ¿qué hará si algo le sucede? es la incertidumbre que le generan aquellas figuras de autoridad la única que le conduce hasta escenarios devastadores; ideas que no quiere concretar en su cabeza. se sienta así cuando su mano sostiene la ajena, y le escucha, de todos modos. le escucha porque ha decidido confiar en él, porque ha decidido contarle, porque de pronto no puede seguir manteniendo sus propios temores ocultos. si no se lo dice, ¿como va a protegerlo? se había equivocado antes, al ser tan poco sincero. ya no quiere cometer ese error. ‘ mm... sí hay... más representantes.’ le confirma. y si no dice mucho más, es porque no está tan seguro de esa información, pues solo sabe de una sola persona de entre todos los que posiblemente había. del resto, no tiene idea. ‘ una amiga... mía... también recibió el mensaje ’ le cuenta así, como si ello pudiese ayudarle a tranzar todas esas conjeturas, ‘ ella es... un poco... como yo.’ y cree que quizás eso podría ayudarle a hacerse una idea, ‘ talvez... porque somos... ¿manipulables? o porque saben que tenemos... vínculos importantes...’ las suposiciones pueden ser muchas; y nunca, nunca, dejará de parecerle una jugada sucia y cruel por parte del concejo. sus labios se fruncen al oírle maldecir, y entonces es una mueca pequeñita la que asoma por rosáceos. trata de encontrar en las palabras opuestas un pequeño consuelo, el ápice de seguridad que necesitaba, pero siente que todavía faltan cosas qué decir, verdades que pronunciar. aun no está seguro de lo que pasaría de aquí a mañana, y de pronto, la idea se vuelve agobiante, como si el tiempo escapase de sus manos. por eso es que quizás todavía persiste inquietud incluso si yunsik le asegura su fortaleza entre líneas; que el concejo no es capaz de hacerle frente. porque esa idea no implicaba que estarían seguros, sino que le daba a entender que, ante el escenario más devastador o más negativo, el otro no duraría en confrontarlos — quizás por él. y ese pensamiento es desgarrador. cuando su mano es atrapada así, en tanto el otro le insta para sostener su invitación anterior, ejerce un poco de tensión en su propia diestra. lo retiene de esa forma, con la silenciosa intención de que vuelva a tomar asiento antes de que continúen con su rutina, antes de que todo siga adelante como si nada. entonces, es él quien se para, y su rodilla descansa a un costado de muslos opuestos. le ve ahí, desde lo alto, como si de esa manera pudiese obtener la confidencia que necesita, incluso si sus labios tardan de separarse para hacerlo. porque hay cosas que debe decirle, incluso si las palabras tiemblan y desean permanecer trémulas. no puede permitirse más de eso. ‘ a mí... no me importa si puedes con ellos o no.’ emprende, en un tono de voz casi vulnerable, tan delicado como un hilo sosteniendo un peso inimaginable, a punto de romperse. entonces sus manos se alzan dubitativas, andando a ciegas en ese espacio que les separa y que termina acortándose al descansar sobre ambas mejillas del contrario, con una sutileza palpable, con un cuidado que vuelve el toque temeroso, pero también genuino. son pulgares los que depositan una caricia en la dermis de pómulos opuestos, con tal afectuosidad y cariño que de pronto se sorprende de sí mismo. no tiene sentido, pero a la vez lo tiene totalmente. talvez por eso es que no parece pensarlo demasiado, ni repara ni cuestiona sus acciones cuando es una voluntad dormida (que ahora despierta) la que avanza, frente propia presionándose sobre la ajena y ejerciendo una proximidad en donde solo podrían existir ambos; que solo parece tener sentido entre ambos. y es en medio de ese espacio que ha creado para los dos, que sus ojos se entrecierran, las mejillas percibiéndose cálidas en el proceso, mas ignorándolas por completo cuando carmines se abren poco a poco, persiguiendo una valentía que le resulta desconocida, pero que al mismo tiempo le fortalece. ‘ yo... no voy... a alejarme.’ asegura entonces, deseando convencerle. porque en primer lugar, tampoco es lo que quiere. curioso, cuando es fácil para él dar el paso atrás y simplemente dejar a un lado sus propias emociones y deseos, sobre todo si eso significa hacerle un bien a los demás —ser la persona altruista, benevolente y desinteresada que su madre quería que fuese. capaz de ceder a la posibilidad más dolorosa y egoísta con tal de proteger al resto de él mismo, en este momento, quiere ser un poquito más fuerte. un poquito menos cobarde. y talvez, un poquito más egoísta. ‘ solo estoy asustado... de las amenazas. y aunque sé que eres fuerte, no puedo evitarlo. solo es... eso, y es que... ’ ahí, cuando la última sentencia baila entre rosáceos, se permite perseguir la luz al final del camino, porque no hay necesidad de caminar a tientas en la oscuridad. no cuando su corazón revolotea, y sus manos se sienten cálidas sobre piel opuesta, y la cercanía no le desagrada, y todo parece encajar correctamente. parece como si estuviese en una especie de encanto misterioso, que baña su temor y renuencia habitual para permitirle ser un poco más sincero, más valeroso. y es que quizás, no habrá otra oportunidad. ‘ es que... no quiero perderte.’ orbes descienden por un momento, permitiéndose ser vulnerable. ‘ significas... tanto... para mí.’ y si las palabras salen entrecortadas, temerosas, como si estuviese al borde de un acantilado donde el todo y nada se hacía una realidad, es porque aun fungía una batalla consigo mismo; con esa vocecilla que le hace creer que nada de esto era algo que merezca. no merece su afecto, su atención, o su aprecio, quizás menos su protección. y yunsik no merece ser el blanco de elles por su culpa, y entonces se cuestiona por qué en primer lugar solo se trata de él y no de alguna otra persona que esté involucrada con su vida. qué es lo que ellos habían visto como para que acabaran escogiendo al contrario como una presa, como un objetivo, como una razón para infundirle miedo y dolor. qué es lo que entendieron que él no — quien todavía no podía encontrar una respuesta a la calidez, comodidad y cobijo que siempre despertaba en sí junto al mayor. ‘ incluso si alguna vez digo... que... merezco estar solo... o si quiero... escapar, ’ pronuncia, con suavidad. labios se mueven lentamente, con delicadeza. ‘ aun así... ¿te... quedarás conmigo...? ’ musita, sutil brisa despeinándole un par de cabellos del flequillo, hebras ébano esparciéndose y acariciándole las mejillas, de tal forma que de pronto es más fácil encontrar la mirada opuesta. bajo cabellos despeinados, bajo cortina de pestañas que revolotean con nerviosismo. y nuevamente existe un hechizo extraño, que acaricia su corazón, que convierte todo en un escenario entrañable, justo como ese día en la playa, durante el festival de las medusas. y talvez no espera un respuesta, porque su rostro se mueve por su cuenta, siendo carmines los que reposan ahora sobre la frente ajena en un pacto silencioso pero cálido. a lo mejor hace trampa de esa manera, quizás solo busca una forma de convencerle que no se arriesgue por él. o quizás hay algo más en su actuar; la muda intención de ofrecerle lo mismo que recibe de su parte, lo que siempre le entrega. y aunque no es un contacto que acostumbre, o que entienda, el otro lo ha efectuado tantas veces sobre sí para transmitirte su afecto, que se convierte en la única forma que tiene para transmitírselo también. con la torpeza característica, porque quizás presiona con más suavidad o más ahínco del que pretendía, o porque talvez sus manos tiemblan mientras aun sostiene su rostro, o porque quizás no comprende esa vigorosidad que parece invadirlo, que tiene un efecto devastador en su pulso y consigue desembocarlo lo suficiente como para que dermis de su propio rostro se encienda. besa esa zona con una mezcla de timidez y de seguridad, una paradoja que no concuerda en sí misma. se queda así más tiempo del que pretende, y cuando se separa, solo le mira, aguardando por una respuesta. antes de que sea tiempo de encaminarse a frafald de nuevo. quizás, se aferra a esos segundos de confidente silencio, con nada más que la brisa agitando sus cabellos, acariciándole las mejillas rojas de emociones inexplicables, su cuerpo muy próximo al otro. entonces contempla mejor su rostro, y de pronto, le parece una imagen tan bonita como aquella que había obtenido durante la hora dorada. solo que el mayor brillaba en colores propios, que a lo mejor él mismo no veía, y que daon solo podía intentar plasmar a través de un lápiz y un papel. solo le mira, y le mira, y le mira. así, descubre que se ha vuelto sumamente sencillo hacerlo, en comparación al pasado, cuando agachaba la cabeza complacientemente, huyendo de todo. en esa altura, en esa posición, contempla sus ojos, su nariz, y entonces labios... y cuando observa ahí, tiene que desviar la vista. la ilusión solo acaba cuando consigue animarse a salir de ella, y es de ese modo que le deja ir, y su mano tienta sostener la ajena. ya ha dicho lo que quería decirle, y con ese gesto, espera que entienda que pueden retomar su camino; hacia frafald, hacia esa comida que compartirán juntos. no podría esperar nada más, pues es en pequeñas cosas como esas, que tanto aprecia, que cree que puede ser un poquito más fuerte y lidiar con el concejo y sus amenazas. con tal de proteger esas rutinas tan pequeñas, que se han vuelto su felicidad, con tal de proteger su vínculo...