petición impropia lo lleva a parpadear con extrañeza, mirándole desde el sitio donde se mantiene recostado. es inevitable que un hálito de incertidumbre se cierna sobre su expresión, mas no tarda en asentir, ofreciéndole así la estancia para que se sincere como guste. ‘ por supuesto —’ le dice, en tanto aguarda. si bien se había aproximado con todos los ánimos de no tocar el tema en relación a las rarezas que seguían aconteciendo alrededor de ambos —cada una más perturbadora que la otra—, y aunque desconocía sobre qué tema quería hablarle el más alto, se prepara mentalmente para escucharlo. es siguiente cuestión la que lo lleva a pensar un poco, naricita frunciéndose cual roedor, como si perseguir ese pensamiento le provocase un curioso cosquilleo. al final no es más que una manía suya, pues enseguida, vuelve a mirarle. ‘ bueno… no tuve la oportunidad de… leer muchos en mi infancia —’ su madre usualmente prefería que no se llenara la cabeza con fantasías, pues siempre fue recurrente biblia lo que le acompañó durante cada noche antes de dormirse. ‘ pero los pocos que conseguí leer en su momento, sí… me gustaban mucho.’ concede. ‘ aunque no sé mucho de esos… sobre princesas, príncipes, romances… solo sé como — por conocimiento general, que el beso del amor verdadero puede despertarte de un sueño profundo —’ y cuando dice eso su índice se posa inconscientemente en su labio inferior, casi como si tuviese que palpar y sentir la zona para digerir más propiciamente esa idea. todavía, le resulta extraña. ‘ aunque nunca he entendido… porque algo como eso podría salvar.’ encogiéndose de hombros, resopla un poco. ‘ no tiene… mucho sentido.’ confesión sobre mundo onírico del contrario capta su interés rápido, y mientras deja el asunto de los cuentos de hadas detrás, sus cejas se alzan. ‘ ya veo.’ de alguna forma, le daba un poco de envidia, mas no lo verbaliza. se apunta a sí mismo de forma casi mecánica cuando le escucha mencionar aquello sin embargo, y entonces, baja la mirada. ‘ a mí también… me gustaría soñar con… otras personas.’ confiesa. ‘ como tú, por ejemplo.’ y es que se haya tan agobiado por cada pesadilla que se vuelve recurrente, que considera casi un ideal el poder ver un rostro que no sea el mismo de siempre —el mismo escenario repitiéndose una y otra vez en su cabeza, como una cinta de video. pese a ello, se obliga a salir de esa red de pensamientos intrusivos, y sonríe un poquito. ‘ ese sueño suena… suena bien. porque… me gusta estar contigo, y con salem. ’ afirma, con una inocencia característica. ‘ ¿significa que… siempre estaremos juntos, entonces? ’ y es que june se había convertido en una persona cercana para sí, un amigo a quién atesorar. un confidente, prácticamente, dadas las situaciones que habían experimentado juntos. su manito se mueve entonces, y atrapa el meñique opuesto con el propio, como buscando sellar un pacto. ‘ ¿promesa —?’
sugestión es suficiente para que falanges si afiancen a trozo de papel. cautela le lleva a precisar discreción, no es hasta que mirada recorre periferia para confirmar no hay oídos ni ojos curiosos atentando en contra de ambos que finalmente coloca arrugada hoja sobre la mesa. ‘ lo encontré entre mis cosas la noche del festival. ’ aunque juzgando el estado tan descuidado de panfleto cualquiera podría asumir mismo lleva semanas entre sus bolsillos; culpa de ello a nerviosa paranoia que trascurrió toda la velada jugueteando con lámina. ‘ estaba demasiado nervioso para ir sólo, pero creo que intentaron advertirnos de lo que eventualmente sucedería. ’ suposición se vuelve referente al mensaje transmitido con anterioridad, cuál deduce debió ser presenciado por al menos la mitad de los habitantes en la isla. ‘ puede que sean simplemente ideas mías— ’ ah, porque no es la primera vez que en desvelo se ha replanteado argumento. implicación es simplemente prueba, un aserto de los enigmas a los que aún no encuentra respuesta. ‘ no sé. tal vez me esté equivocando, pero creo que deberíamos empezar a confiar en ellos. ’ al punto de conflicto le sobran razones para hacerlo. indicio se alza al aguardar reacción, esperando cualquier rastro que derrumbe conjetura. quiere pensar no ha sido el único en recibir tan extraña profesión; como cualquier partida de ajedrez que ha dado inicio. si la orden de lucasta ha hecho un movimiento esperaría que el concejo lo hiciera también. a favor de cordura es que converso no se mantiene estancado en desaire. demasiado tiempo ya ha desperdiciado en erróneas deducciones como para permitir que cuestión le consuma cada minuto del día. primicia encuentra compañía del archaos gratificante, al menos debate le ha dado una excusa para dispersar preocupación. ‘ puedo leerte otros cuentos cuándo quieras. ’ sonrisa no se permite evidenciar extrañeza. por lo contrario, comisuras se alzan al son de entusiasta propuesta. ‘ lo hago con mis alumnos todos los días, ellos parecen disfrutarlos demasiado. ’ en defensa de invitación, estudiantes permanecen siendo infantes quienes encuentran gran fascinación en las historias de fantasía. particular gusto no es conveniente para cualquiera, por supuesto. ‘ yo siempre he creído que el amor puede salvarnos de muchas cosas. ’ comparte perspectiva, ‘ pero no forzosamente debe limitarse al sentido romántico, puede ser también el amor de nuestras familias. o incluso el cariño que sentimos por nuestros amigues. ’ fijación se desvela en la forma en que ilusión arrastra vocablos, inconsciente hilo que culmina con un brillo de júbilo iluminando semblante. desvarío podrá sonar infantil ante oídos ajenos, mas para el omashu regla se desempeña como verdad universal. al menos es así como siempre ha preferido pensar. cuándo sentir es sincero y desinteresado hasta la más terrible maldición puede ser derrocada. ‘ ¿qué clase de sueños tienes? ’ no pretende que curioseo importune converso. cuestión le resulta normal mientras propósito de cada intercambio es llegar a conocer un poco más de daon. ‘ a nosotros también nos gusta estar contigo. ’ resuelve con otra sencilla curvilínea, pues en inclinación no existe ni una sola pizca de incertidumbre. ‘ hm, creo que significa que eres una persona muy especial para mí. ’ no necesita de interpretación involuntaria para saberlo, y es lo que le lleva a entrelazar su meñique con impropio. ‘ promesa. ’ consiente junto a una inclinación, ‘ sí crees que después de esto podrás deshacerte de mí tan fácilmente estás equivocado. ’ jugueteo infiere por medio de advertencia, dejando a su paso un par de carcajadas. ‘ temo ser quién te lo diga, pero tu y yo seremos amigos por mucho, mucho, mucho tiempo más. ’