—Ohh, que ternura tu familia, la mĂa intenta darme lo mejor, y lo entiendo, pero es algo excesivo lo que hacen, enserio..—ExplicĂł suspirando mientras se quitaba un mechĂłn de cabello de la cara. —¿La mano, una zanahoria? No me imagino lo hambrienta que debe haber estado esa llama—RiĂł junto a ella ahora mirándola. —Si trabajas junto a mi, seguramente te reirás todo el dĂa, no he estado allá afuera sin que me pase algo asĂ—
— Si, pero tambiĂ©n son algo sobreprotectores. AsĂ que te entiendo —soltĂł una pequeña risa.— Si, no se quĂ© les ocurre los animales conmigo. Al parecer, soy un vegetal gigante para ellos, o algo asà —bromeĂł.— ¡QuĂ© bueno! Ahora cuando nos toque nuestro siguiente trabajo me quedarĂ© contigo. Me gusta divertirme si tengo compañĂa.















