—Tendrás que hacerlo porque yo no…no quiero hacer mucho escándalo con esto. Debes tener mejores cosas que escuchar, no lo sé.—mordisqueó sus labios nervioso.—Es bonito hablar contigo otra vez, ¿en dónde te la vives metida?
—Mi vida dejó de ser apasionante cuando llegué aquí, así que no hay algo mejor que escuchar. Además, lo siento por sonar así pero, me distraigo de mis problemas si me centro en escuchar sobre los problemas de los demás —admitió, notando cómo su curiosidad crecía a cada pocos segundos—. Estuve resfriada un tiempo y, bueno, iba de la habitación al baño y del baño a la cocina, y de vuelta a la habitación. Después, cuando ya estaba mejor, estuve intentando coger señal para llamar a mi madre y decirle un par de cositas, pero siempre me cuelga.

















