Como si la vida pasara sin tocarme, como si mis días fueran solo ecos de algo que ya no soy.
Solo existo, camino, respiro, sonrío...
pero no porque me nazca, sino porque es lo que aprendí a hacer; porque si dejo de hacerlo, me deshago.
Trato bien a los demás, les doy amor, les sostengo con ternura, no porque me sobre, sino porque sé lo que es no tener a nadie.
Alguna vez fui esa persona, la que lloraba en silencio mientras el mundo seguía.
Hay una lucha callada en mi alma, que sigo aquí…
aunque ya casi no quede nada.
Sandoval Montés


















