Revista "Propuesta para la Juventud" Diciembre 1978 "Nuevos Grupos" (Extracto) A esta altura; parece que la lista de grupos no va a terminar más. Pero sí, ya falta poco. Nos queda para el final la presentación en la Sala Monserrat de Patricio Rey y “Los redonditos de ricota”, grupo de rock-teatro (?) que viene de La Plata y merece un comentario en particular. La sala se asemejaba a un vagón de tranvía abandonado, pero sin ventanas, ni respiraderos, ni agujeros en las paredes por donde pudiera entrar ese gas vital que es el oxígeno. Los tazos no se hicieron esperar, y al cabo de un corto lapso, cada persona era una chimenea ambulante. Para qué la espera y el calor no “enfriaran” al Público, se obsequiaron algunas bebidas alcohólicas, de las cuales abusaron los sedientos muchachos y chicas, tornándose aún más densa la atmósfera. Mientras tanto, seguía entrando más y más gente a la caldera del diablo, sobresaturada de gases tóxicos. El animador, una mezcla de Jerry Lewis y Firulete, comenzó a efectuar una serie de rituales divagantes, mientras el sonidista veía angustiosamente cómo destrozaban un parlante a paraguazo limpio. Cuando se “quejó", le produjeron un fuerte dolor de cabeza. El público veía ya, luciérnagas de colores por todas partes. Subieron al escenario las chicas del ballet ricotero, que enloquecieron aún más a los exaltados chicos que se divertían arrancando las lámparas de la pared, revoleando sillas, vasos, y todo lo que tenían a mano. A esto se le sumaron los improvisados travoltas que algunos sectores demostraban su habilidad para saltos ornamentales, ejercicios gimnásticos y movimientos de cuello. Pasada la medianoche, se proyectaron diapositivas de Frank Zappa. Tras esto, los músicos subieron a escena, y se repartieron los redonditos comestibles (como el maíz a las gallinas). Una vez terminado el último tema, los cuerpos casi inertes se dejaban caer. Los redonditos anunciaron que luego de un descanso la cosa seguiría, pero nadie quiso más lola, y todos se fueron. En lo referente a lo musical del grupo, lo único rescatable fueron el primer violero (las violas eran tres), seguido del batero; ambos sobresalen dentro de la maraña ensordecedora de ruido de los redonditos. Pero nadie pensaba si la música era buena o mala, simplemente se recoparon con los rocks cuadrados a mil por hora que suponemos eran cantados, salvo que hicieran mímica.















