¿Cómo salir de una ruptura amorosa?
Primero que nada, tenemos que ver cómo fue tu ruptura amorosa porque, aunque lo hayas leído en algún lado o te lo hayan dicho tus amigas, no todas son iguales.
Lo creas o no, cada ruptura es única, porque cada relación es única. No hay ninguna relación como otra. Así que no sirven los consejitos generales. Todo tiene que ser para ti en concreto.
Casi nunca es fácil superar una ruptura amorosa y todos los sentimientos que ésta trae consigo, pero aquí hay unas cosas que hice y me sirvieron mucho en mi último rompimiento.
Ten bien clara la razón por la que terminaron
Infidelidad, comunicación disfuncional, insuficiencia de tiempo, malos entendidos, orgullo, etc, pueden ser causas de tu ruptura y antes de pensar en superarlo, tienes que tener bien claro porqué terminaron. Es importante porque así no te haces ilusiones de regresar. No te castigas a ti misma pensando que hiciste algo mal, que no fuiste suficiente, o simplemente aceptas que en verdad fue lo mejor para los dos porque no tenían tiempo.
Mira su perfil cuantas veces quieras
Muchas de tus amigas seguro te prohibirán ver cualquiera de sus redes sociales, te “castigarán” si te ven mirando sus fotos o las publicaciones que sube. Pero no, yo no.
Aquí quiero hablar también de la intención paradójica de Milton H. Erickson. Que habla sobre cuanto más te esfuerces en desaparecer un sentimiento, y en este caso; cuanto más te esfuerces en no mirar su perfil, en dejar de seguirlo, muchísimas más ganas y necesidad sentirás por hacerlo. Porque estarías llevando toda tu atención y energía en un sentimiento negativo, diciendo “No lo hagas, no debes hacerlo”
En cambio, si te das permiso de hacerlo, si ves su perfil y lotomas como parte de el proceso de superación de la ruptura, dejándo de pensar que es algo malo, que no lo deberías hacer porque tus amigas te dicen que no lo hagas, podrás sentir cómo con el tiempo el querer saber de él, se reduce de forma natural, sin forzar absolutamente nada.
No hablo de salir a embriagarse hasta no recordar tu propio nombre. Hablo de salir a comer, a cenar, por un helado, por una cerveza con tus amigos, o incluso tú sola. No tengo idea de si está comprobado o no, pero bañarte, ponerte ropa bonita, maquillarte y arreglar tu cabello suelen mejorar tu estado de ánimo porque te hace sentir bien contigo misma. Y si estuvieras todo el día en tu casa, no habría una excusa para arreglarte, ¿o si?
Ve al cine, mira una película que te guste, ve y compra esos churros que tanto te gustan. Date permiso de dejar un poquito de lado tu tristeza y que algo te haga sentir mejor.
Evita las bebidas alcohólicas y las drogas
Aunque tomar en exceso para ahogar penas ya es algo normal, no lo recomiendo mucho. Muchas veces (si no es que la mayoría), el alcohol puede hacer que lo llames, que lo busques y básicamente arruines todo lo que ya habías logrado, porque con el alcohol, regresan los pensamientos de tristeza, de enojo porque se fue de tu lado, y muchas veces, esos sentimientos regresan y con mayor intensidad. ¿Vale la pena sólo por un momento de “desahogo”?
Las drogas pueden causarte calma, serenidad y darte un poco de paz. Pero ese sentimiento es falso, porque no dura más que unas cuantas horas mientras se pasa el efecto. Y la mayoría de las veces tienen un efecto “rebote”, que es básicamente sentirte aún peor de como estabas antes de ingerirla.
Haz cosas que te gusten mucho
Cantar, patinar, dibujar, escribir, jugar videojuegos, comer, correr, tocar un instrumento, cocinar. Haz todo lo que te guste. Si te gustan muchas cosas, puedes dedicar un día a hacer una y el siguiente, haces otra cosa. No importa qué tan tonto tus amigos piensen que es jugar videojuegos o pasear a tu perro para sentirte bien.
Y si por el contrario, no hay una cosa que te guste hacer, busca qué hacer. Trabajar en un lugar de medio tiempo, pasear los perros de tus vecinos, y ¡hasta ganarás dinero!
Cuando estás sola, piensas mucho. Te acuerdas de muchas cosas, buenas y malas. Pero siempre tendemos a recordar sólo lo bueno, y esto hace que lloremos por horas y horas. Y, aunque llorar está bien porque nos desahogamos y dejamos salir nuestros sentimientos, lo que puede pasar y no está bien es, pensar. Pensar que nunca te quiso, que siempre te mintió, que seguramente te estaba engañando, etc. No pienses, habla. Habla con tus amigas, con tu mamá, papá, con tus hermanos. Diles lo que sientes, te ayudará mucho a ti, y a ellos a entenderte. Habla con todas las personas posibles pero ojo, no con cualquiera.
Rodéate de personas positivas
Aunque es bueno tener a muchas personas a tu lado, no siempre todas son la mejor compañía para cuando terminas con alguien. Muchas personas creen que pueden imponer su opinión en ti. Como cuando te dicen “Si te habla, no le contestes”, “Dame tu celular para que no le hables”. O simplemente con comentarios como “No te merecía”, “Qué bueno que ya no estás con él”, “Nunca me cayó bien”, “Seguro tenía a otra”.
Ese tipo de opiniones no te sirven en este momento porque, no son positivas. Y para cosas negativas ya tienes suficientes. Identifica cómo son tus amigos y al menos ahorita, trata de estar con puras personas que te hagan sentir mejor, no peor. Por más amigos que sean, no salgas con ellos solo porque “tienes que hacerlo porque son tus amigos”, porque terminarás sintiéndote mal de nuevo.
Este es un paso muy importante que hay que hacer especialmente cuando estás triste. Al hacer ejercicio liberas dopamina, la sustancia que regula la felicidad, así que no lo estarías haciendo para “verte mejor cuando lo vuelvas a ver” (que no tiene nada de malo querer verte mejor), hazlo para sentirte mejor tú misma ahorita.
Y ¿cómo vas a ejercitarte, si no comes bien? Para hacer ejercicio necesitas energía, y no tendrás de dónde sacarla si tu alimentación no es buena.
“Intox” para poder “detox”
Escoge un día de la semana, el que menos te guste. Llama a tu mejor amiga (si quieres) y come todo lo que quieras. Coman pizza, dulces, todo lo que se les antoje, mientras ven tu película favorita o alguna que las haga reír hasta que les duela el estómago.
Antes, después o mientras se ponen mascarillas extrañas para desintoxicar su piel. Y piensa esto, mientras te “intoxicas” con comida con carbohidratos, estás desintoxicándote de la tristeza que sientes.
No pienses que terminaron por tu culpa, y tampoco te juntes con tus amigas para hablar de lo malo que él es y que todo fue su culpa, aunque estés convencida que así fue. Aunque tampoco está bien poner todo en una sola persona, cuando las relaciones son de dos. Y así como los dos hicieron cosas positivas para la relación, muy seguramente los dos también hicieron cosas negativas para ella. Pensar en culpar a alguien no sirve de nada. La ruptura ya está y ya no tiene caso buscar culpables.
Y el paso más importante es:
Recuerda que eres humana
Tienes sentimientos. Lo extrañas. Lo extrañas mucho y quisieras que todo volviera a ser como era al principio. Quisieras estar juntos y que no hubiera terminado. Así que está bien si ya hiciste todo eso, y lo sigues extrañando.
Una relación (sin importar cuán corta o larga haya sido) nunca es difícil de olvidar. Y no debería ser olvidada. Debería ser recordada con todas las cosas buenas y todas las malas también. Porque al fin y al cabo somos humanos.
Está bien si piensas en él. Está bien si le quieres hablar, está bien. Es completamente normal. ¡No eres de piedra! Tu corazón no es de hielo. Sólo recuerda por qué terminaron.
Sé que esperé mucho tiempo en publicar esto pero la verdad no estaba segura de que había superado todo esto. A veces lo extrañaba y sentía que no había avanzado nada. Pero no es así:
La superación es un proceso, no es una meta.
Hay muchas cosas que quiero decir acerca de este tema, pero siento que ya es mucho, así que haré unas mini-series en las que estaré hablando de esto. Te quiero muchísimo y sé que lograrás todo lo que te propongas y si te atoras en el camino, ¿adivina qué? Aquí estoy.
“No llores cuando el sol se va, porque las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.”
Violeta Para
“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.”
M. Kathleen Casey
“Las mentiras y la infidelidad no son malas rachas. Son razones para terminar.”
Patti Callahan Henry