Ya se acabó el año, ¿ahora qué?
Di gracias por todo lo que viví en 2019, estuve con mi familia, brindamos, dijimos nuestros propósitos para este 2020 y me fui de antro, bailé, tomé, me divertí.
Como cada año, me puse como propósito hacer más ejercicio. Así que, llena de energía y de fuerza de voluntad, lo empecé a hacer. Los días pasaron y antier (Enero 8) fallé. Para muchos, fallar en hacer algo que te propones es algo equis, algo normal. Pero para muchos otros, nos es difícil aceptar que fallamos.
Me sentí terrible. Después de siete días me había dado por vencida, me había valido mi propósito. Estaba muy triste y sintiéndome muy culpable, hasta que ayer (Enero 9) medité. Volví al bonito hábito de meditar y me di cuenta de que, como dicen los budistas, “todos los días es un nuevo año” -o algo así. Refiriéndose a que para ellos, cada día es una oportunidad de un nuevo comienzo, que te enfoques en el día de hoy.
Y así fue como me dije “Hoy es un nuevo día. Haz ejercicio”. Y así lo hice jajaja, creo que es importante escribirlo porque he platicado con muchas personas a lo largo de los años y siempre me cuentan algo parecido, que en uno o dos meses “rompieron” sus propósitos de año nuevo, se agüitan y al final lo dejan de llamar propósito; se dan por vencidos.
“No cumplí con mi propósito hoy, ayer, antier, ¿ahora qué?” Hazlo hoy. Y si fallas, hazlo el día siguiente. Las metas se cumplen con constancia.
“Después de una semana sin fumar, hoy fumé, ¿ahora qué?” No fumes mañana, ni pasado mañana, y si vuelves a fumar, déjalo otra vez. ¡No te des por vencido!
Los dejo con un dicho mexicano que me da risa pero es muy cierto:
“Hace mas una hormiga andando que un gigante parado”.