Después de perderte a ti, me dí cuenta de que llorar por personas temporales no vale la pena, que si debía extrañar a alguien iba a ser a quien había estado conmigo en todo momento: buenas, malas y peores. Que estar triste por alguien que se demoraba en contestar mis mensajes era algo muy tonto, que ese tiempo debía haberlo ocupado estando con mamá, papá o contigo. A la fecha me resulta imposible creer que no te volveré a ver físicamente pero te prometo que no me olvido de ti, cada día de alguna u otra forma sigues presente en mi vida y estoy segura de que así será por siempre porque gracias a ti conseguí muchas de las cosas que tengo ahora, tanto materiales como experiencias y recuerdos que son piezas indispensables para lo que ahora soy. Te prometo que voy a seguir mi vida, que voy a conseguir todo eso que en algún momento te platiqué y que la dedicatoria y el agradecimiento hacia ti no va a faltar. No sabes como te extraño y cuanto deseo que estés conmigo aunque sea un momento más pero por ahora sólo me reconforta saber que estas en un lugar mejor, un lugar en donde no sufres y en donde continuas siendo lo que en la Tierra siempre fuiste para mí, un precioso ángel que estará al pendiente no sólo de mí, sino también de todas las personas que te amamos en vida y lo seguimos haciendo ahora que ya no estás. Un girasolcito es aquello con lo que te voy a llevar presente el resto de mi vida pues era sin duda alguna lo que más te representaba porque hasta en el momento más oscuro de tu vida, siempre buscaste la luz para salir adelante y convertirte en la hija, hermana, madre y abuelita que llegaste a ser.