Nunca ha sido un adiĂłs definitivo contigo. Desde aquella primera despedida en que me traguĂ© todos mis sentimientos y tuve que verte a la cara para decirte que ya no podĂa confiar más en ti, de alguna forma estaba diciĂ©ndote “por favor, no te vayas todavĂa”. La segunda vez, aĂşn más difĂcil, cuando sostuviste mi cara entre tus manos y me miraste como hace tiempo no lo hacĂas, teniĂ©ndonos entre brazos, yo con lágrimas en los ojos, no dijimos nada, pero mi alma gritaba “aĂşn no, quĂ©date”. La tercera, antes de que te fueras de viaje quise que fuera la menos dolorosa, pero cuando me tomaste entre tus brazos, tanto tiempo, tan fuerte, quise gritar “no quiero una vida en la que tĂş ya no estĂ©s”. Tras tantas luchas internas convenciĂ©ndome a mĂ misma de que mi amor por ti ya no igualaba el dolor que me habĂas causado decidĂ cerrar esa puerta, la que aĂşn rogaba ser abierta por ti y no lo hiciste y ese fue el candado que la sellĂł. Me volvĂ a despedir de ti, cuatro, cinco, seis, siete veces más, eliminĂ© tus fotos, escondĂ tu ropa, te borrĂ© de todos lados donde pudiera saber de ti, y asĂ te dije adiĂłs nueve, diez, once veces, y aĂşn asĂ, volvĂas a aparecer. DejĂ© de contar las veces que me he despedido de ti, porque contigo las despedidas no sirven de nada, te digo adiĂłs despuĂ©s de cada reuniĂłn con amigos en la que siempre estás, pero nuestro historial ha cambiado el significado. AdiĂłs ahora es un “te quise, te quiero, y por eso necesito que te vayas”, porque cada vez que existe tacto entre nosotros, se siente a la vez familiar y a la vez extraño, y es por eso que cada vez espero que sea la Ăşltima. Y es que a pesar de que no verte signifique extrañarte una eternidad, prefiero eso a extrañar algo que está frente a mĂ, reposando su amor ahora en alguien más, porque voy a recordar todas nuestras despedidas en las que pedĂ que te quedaras y no lo hiciste. Y ahora que te pido que te vayas, mantengo la esperanza de que lo hagas porque de todas formas, es algo en lo que conmigo ya tuviste práctica antes.
CrĂłnicas de la posguerra












